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Brasil lanza un nuevo sorgo gigante para forraje, biogás y energía

Embrapa y Latina Seeds presentaron un híbrido de sorgo de alto rendimiento que supera las 80 toneladas por hectárea y apunta a la producción de ensilado, generación de biogás y energía en sistemas ganaderos.

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Brasil presentó un nuevo desarrollo para el sector agropecuario y energético con el lanzamiento del híbrido de sorgo forrajero gigante BRS 662, comercializado como LAS6002F, un material obtenido por Embrapa Maíz y Sorgo en asociación con la empresa Latina Seeds. El nuevo cultivar fue diseñado para sistemas de producción intensiva, con foco en la generación de forraje, ensilado, biogás y biomasa para energía, y se destaca por su alto rendimiento y estabilidad en distintas condiciones de cultivo.

El híbrido posee un ciclo precoz y puede utilizarse tanto en la primera como en la segunda cosecha, lo que permite mayor flexibilidad en la planificación agrícola. Ensayos realizados en Brasil muestran que el material puede superar las 80 toneladas de forraje por hectárea en un solo corte, con un ciclo que puede alcanzar hasta los 125 días. Además, presenta una elevada capacidad de rebrote, que puede llegar al 60% de la producción inicial, característica que reduce los costos de implantación y mejora la eficiencia del sistema.

El nuevo sorgo fue recomendado para su cultivo en las principales regiones productoras de forraje de Brasil, especialmente en el Centro-Oeste y Sudeste, donde se concentra gran parte de la producción ganadera. En estados como Goiás, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais y São Paulo, la demanda de volumen de forraje es alta y obliga a buscar materiales con mayor productividad y mejor calidad nutricional.

Uno de los aspectos que más destacan los investigadores es la composición del material. El híbrido presenta alto contenido de celulosa y hemicelulosa y bajo nivel de lignina, lo que mejora la digestibilidad cuando se utiliza para alimentación animal y, al mismo tiempo, lo vuelve adecuado para procesos industriales como la producción de biogás o la cogeneración de energía. Esta combinación permite que el cultivo sea utilizado en sistemas integrados, donde la biomasa se aprovecha tanto para la ganadería como para la generación energética.

El material también muestra buena resistencia a enfermedades fúngicas frecuentes en el sorgo, como la antracnosis, la helmintosporiosis y la cercosporiosis, lo que contribuye a mantener el rendimiento incluso en condiciones adversas. Las plantas alcanzan entre cuatro y cinco metros de altura y presentan buena tolerancia al encamado, un aspecto fundamental en híbridos de gran porte destinados a producir grandes volúmenes de biomasa.

Desde el sector privado destacan que el desarrollo responde a la necesidad de ampliar la oferta de forraje en un país que posee uno de los mayores rodeos bovinos del mundo. Datos oficiales indican que Brasil cuenta con más de 238 millones de cabezas de ganado, lo que convierte al alimento voluminoso en un insumo estratégico para la competitividad del sistema productivo. Por ese motivo, el mercado de sorgo forrajero crece junto con la intensificación de la ganadería y la expansión de los sistemas de confinamiento.

La primera producción comercial del híbrido en 2026 alcanzó alrededor de 10.000 sacos de semilla, distribuidos en distintas regiones del país y también exportados a Paraguay. Para la próxima campaña, la empresa prevé aumentar significativamente el volumen y abastecer más de 30.000 hectáreas, lo que refleja el interés del mercado por materiales de alto rendimiento.

Las semillas se comercializan en envases de 150.000 unidades, con tratamiento industrial que incluye fungicidas e insecticidas para proteger las plántulas durante la germinación. La recomendación técnica es implantar entre 120.000 y 130.000 plantas por hectárea, con manejo agronómico ajustado, análisis de suelo y fertilización adecuada para aprovechar el potencial productivo del híbrido.

Especialistas señalan que el éxito del cultivo depende también del control de plagas y enfermedades durante la etapa vegetativa y del uso de fungicidas cuando es necesario para preservar la superficie foliar. Un manejo correcto permite mejorar el volumen de biomasa, la calidad del ensilado y el rendimiento energético, factores que explican el creciente interés por el sorgo gigante dentro del agronegocio brasileño.

El lanzamiento del BRS 662 confirma la tendencia hacia cultivos capaces de producir grandes cantidades de materia seca con costos relativamente bajos y con múltiples destinos productivos. En un escenario donde la ganadería intensiva, la bioenergía y la eficiencia en el uso de recursos ganan importancia, el sorgo forrajero se consolida como una alternativa cada vez más relevante dentro del sistema agrícola de Brasil.

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