Brasil reabre tensiones ambientales en el negocio sojero
Un cambio impositivo en Mato Grosso empuja a los grandes traders a salir del acuerdo que limitaba la soja vinculada a la deforestación amazónica.
El sector sojero brasileño vuelve a quedar en el centro del debate ambiental global. Abiove, la entidad que agrupa a los principales comercializadores de granos del país, anunció su salida del acuerdo que durante casi dos décadas restringió la compra de soja proveniente de áreas deforestadas de la Amazonia.
La decisión se da tras la entrada en vigencia, el 1 de enero de 2026, de una nueva ley tributaria en el estado de Mato Grosso que eliminó beneficios fiscales para las empresas adheridas al pacto. Según Abiove, este cambio altera las condiciones económicas bajo las cuales operaba el acuerdo.
La entidad representa a grandes jugadores del comercio global de granos como ADM, Bunge y Cargill, actores clave en la exportación de soja brasileña hacia China, Europa y Estados Unidos.
Un acuerdo que pierde peso
El pacto, vigente desde 2006, fue considerado uno de los instrumentos más eficaces para desacoplar la expansión sojera de la deforestación amazónica, al prohibir la compra de soja cultivada en tierras desmontadas después de 2008. Su debilitamiento genera preocupación en organizaciones ambientales y en inversores internacionales con compromisos climáticos.
Desde WWF y Greenpeace advirtieron que la salida de Abiove incrementa los riesgos de deforestación, afecta la credibilidad de Brasil en materia ambiental y pone en jaque promesas asumidas ante mercados financieros y compradores globales.
Abiove, por su parte, sostuvo que las empresas mantendrán de manera individual sus compromisos de sostenibilidad, aunque ya fuera del marco colectivo del acuerdo. En contraste, la asociación de productores rurales de Mato Grosso celebró la decisión y calificó el pacto como ilegal y discriminatorio, al imponer exigencias adicionales solo a un sector.
Impacto en el comercio agroexportador
El giro ocurre en un momento sensible para el complejo sojero brasileño, que busca consolidar su liderazgo global mientras enfrenta mayores exigencias ambientales desde Europa y otros destinos. La salida del acuerdo introduce incertidumbre regulatoria y comercial, especialmente para cadenas que dependen de certificaciones ambientales para acceder a mercados premium.
Con Mato Grosso como principal estado productor de soja de Brasil, la decisión podría tener efectos directos sobre flujos comerciales, inversiones y estrategias de abastecimiento, en un contexto donde la sostenibilidad ya no es solo una cuestión ambiental, sino también económica y geopolítica.

