El cacao de Táchira busca conquistar los mercados premium con variedades únicas y sello de origen
El estado venezolano impulsa la protección de sus cacaos criollos y apuesta por la calidad, la genética y la sostenibilidad para ganar espacio en los mercados internacionales.
El estado venezolano de Táchira acelera una estrategia para posicionarse entre las regiones productoras de cacao fino de aroma más reconocidas de América Latina. Con variedades criollas de alto valor genético, el impulso a una Indicación Geográfica Protegida (IGP) y un modelo de producción basado en la sostenibilidad, la región apuesta por abrir nuevas oportunidades comerciales en los segmentos de mayor valor del mercado internacional.
El diferencial del cacao tachirense está en su patrimonio genético. Investigaciones realizadas en la región identifican variedades autóctonas con características sensoriales excepcionales, entre ellas Macanillo, Lobatera y Novillero, materiales que destacan por su calidad organoléptica y su potencial para la elaboración de chocolates premium.
Con el apoyo de instituciones públicas, universidades y organizaciones de productores, avanza el proceso para obtener una Indicación Geográfica Protegida (IGP) para las variedades Macanillo y Lobatera, una certificación que permitiría proteger su origen, agregar valor al producto y mejorar su posicionamiento en mercados especializados.
La genética y la calidad, las principales apuestas del sector
Uno de los ejes del proyecto es preservar el patrimonio fitogenético del cacao regional. Especialistas trabajan en la caracterización genética y morfológica de las plantaciones para incorporarlas a bancos de germoplasma y asegurar la conservación de estas variedades tradicionales.
El objetivo es fortalecer la producción de cacao criollo fino de aroma, un segmento que registra una demanda creciente entre fabricantes de chocolates artesanales y marcas internacionales que buscan materias primas diferenciadas.
La estrategia también impulsa el modelo bean to bar, donde el control de todo el proceso -desde el cultivo hasta la elaboración del chocolate- permite ofrecer productos con identidad propia y mayor valor agregado.
El cacao también impulsa el desarrollo rural y las exportaciones
El cultivo se desarrolla en una amplia franja del estado Táchira, con una superficie estimada de entre 1.500 y 2.500 hectáreas distribuidas en distintos municipios productores.
La producción anual oscila entre 500 y 900 toneladas de cacao fino y criollo, mientras que entre el 30% y el 40% del volumen se comercializa en Colombia. Una parte menor también encuentra destino en mercados de Europa y Asia, donde el interés por cacaos de origen continúa creciendo.
Paralelamente, productores, universidades y organizaciones locales impulsan programas de capacitación técnica para mejorar las prácticas de cultivo, promover sistemas agroecológicos y fomentar la elaboración de chocolates artesanales con identidad regional.
La iniciativa también busca fortalecer el turismo vinculado al cacao y estimular la creación de nuevas marcas locales capaces de competir en el segmento premium.
Con una combinación de riqueza genética, producción sostenible y diferenciación por origen, Táchira aspira a consolidarse como uno de los nuevos referentes del cacao fino de aroma en América Latina, aprovechando la creciente demanda mundial por granos de alta calidad y chocolates con trazabilidad e identidad territorial.

