Colombia

Golpe al bolsillo cafetero: la carga perfora un nuevo umbral

El valor interno cayó a $2,08 millones por carga y encendió alertas en el sector. La mejora de la oferta global y el mercado externo cambian el escenario para 2026.

AgroLatam
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El mercado cafetero colombiano volvió a dar una señal de ajuste. El precio interno del café se ubicó en $2.080.000 por carga de 125 kilos de pergamino seco, según la referencia diaria publicada por la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia. El valor representa el nivel más bajo de los últimos 16 meses y marca un cambio de tendencia frente al ciclo de precios elevados que caracterizó a los dos años anteriores.

La cifra surge de la combinación entre el cierre del Contrato C en la Bolsa de Nueva York -que se posicionó en US$ 2,84 por libra-, la prima diferencial del café colombiano y el comportamiento del tipo de cambio. Esa fórmula determina el ingreso final que percibe el productor en pesos.

El retroceso ocurre en un contexto internacional más abastecido. De acuerdo con la Organización Internacional del Café, las perspectivas de producción mejoraron en los principales países exportadores, especialmente en Brasil. La recuperación de la oferta, sumada a la depreciación del real brasileño, incentivó mayores ventas externas y presionó a la baja las cotizaciones internacionales.

El impacto en Colombia es directo. Cuando el mercado externo corrige y el dólar pierde impulso frente al peso, el ingreso interno se ajusta con rapidez. Así, el valor por carga vuelve a niveles que no se observaban desde octubre de 2024, cuando el mercado atravesaba otra etapa de reacomodamiento.

En la liquidación, el factor de rendimiento (FR) continúa siendo determinante. Con FR 94, el productor recibe cerca de $1.998.400 por el componente de excelso y $81.600 por pasilla. En cambio, con FR 88, el pago puede superar los $2,15 millones por carga, convirtiéndose hoy en el factor más conveniente. La calidad física del grano vuelve a marcar la diferencia en un escenario donde cada peso cuenta.

En las distintas regiones del país, las referencias muestran una relativa homogeneidad. Las sucursales de Almacafé reportan valores en torno a los $2,08 millones en Armenia, Manizales, Pereira, Bogotá y Medellín. Santa Marta registró la cifra más alta del día con $2.082.125, apenas por encima del promedio nacional.

El nuevo escenario obliga a recalcular márgenes. Si bien el precio actual aún supera los promedios históricos de largo plazo, la estructura de costos del sector es hoy más exigente. Fertilizantes, renovación de cafetales, mano de obra y logística mantienen niveles elevados, lo que reduce el colchón financiero que ofrecían las cotizaciones récord de los últimos ciclos.

En este contexto, los cafés especiales, las certificaciones y las bonificaciones por calidad ganan protagonismo como vía para sostener rentabilidad. El diferencial colombiano continúa siendo un activo estratégico en el mercado internacional, pero la volatilidad vuelve a instalarse como variable central para la planificación productiva.

La evolución de las próximas semanas dependerá de la confirmación de las proyecciones de cosecha en Brasil, del comportamiento del real y de la dinámica de la demanda en Estados Unidos y Europa. Por ahora, el mercado envía una señal clara: el ciclo de precios extraordinarios quedó atrás y el sector cafetero colombiano vuelve a moverse en un terreno más ajustado.

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