El derrumbe del café deja a miles de pequeños productores al borde del abandono
La caída de precios internacionales, el peso fuerte y menores diferenciales golpean con fuerza a la cafeticultura mexicana, con desplomes de hasta 33 % en apenas dos meses.
El desplome del precio internacional del café comenzó a sentirse con fuerza en las regiones productoras de México y ya genera desánimo y preocupación entre pequeños cafeticultores, muchos de ellos pertenecientes a comunidades indígenas, que enfrentan un escenario cada vez más adverso. En estados como Veracruz, la combinación de factores externos y locales provocó caídas de hasta 23 % en café cereza y 33 % en café pergamino en apenas dos meses, un golpe directo a los ingresos de las familias rurales.
Aunque las manifestaciones recientes en el país se concentraron en productores de maíz, frijol y sorgo, el impacto en la cafeticultura es profundo y silencioso. La dinámica de los mercados globales, sumada a la paridad peso-dólar, determina las ofertas que realizan las compañías compradoras, que en este contexto se trasladan casi íntegramente al productor, siempre a la baja.
En la región de Coatepec, Veracruz, el quintal de café pergamino se paga actualmente en torno a 4.300 pesos, lo que implica una reducción de 2.100 pesos, equivalente a un 33 %, respecto de los valores registrados dos meses atrás. Así lo señaló Fernando Celis Callejas, asesor general de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC), quien advirtió que la situación está generando un fuerte desaliento en el sector.
La caída también se refleja en el precio del café cereza, que pasó de 22,60 pesos por kilo a fines de noviembre a 16,50 pesos, es decir, 5,10 pesos menos en un corto período. Según Celis, una práctica habitual de las compañías es bajar más el precio del pergamino que el de la cereza, con el objetivo de presionar a los cafeticultores a vender rápido. Mientras la cereza debe colocarse el mismo día del corte para evitar la fermentación, el pergamino puede almacenarse durante meses, lo que le otorga mayor margen al productor, aunque hoy ese diferencial juega en su contra.
El panorama se agrava por los costos de cosecha, ya que el precio del corte por kilo de cereza se ubica entre 6 y 7 pesos en zonas del centro de Veracruz como Huatusco y Coatepec, reduciendo aún más la rentabilidad. A esto se suman problemas de maduración asociados a la roya y a episodios de frío intenso, que obligan a vender parte del café con descuentos adicionales de 4 a 5 pesos por kilo.
Desde la CNOC advierten que la situación responde a una combinación de factores negativos: la fuerte baja de precios en la Bolsa del café, la apreciación del peso mexicano frente al dólar y la disminución de los diferenciales positivos del café mexicano convencional de exportación. Este cóctel está impactando de manera directa en los precios pagados al productor, especialmente en los eslabones más vulnerables de la cadena.
Pese al difícil escenario, Celis remarcó la falta de respuesta institucional. "No ha habido ninguna reunión con la Secretaría de Economía, aunque se ha solicitado, y en la Secretaría de Agricultura llevamos meses sin reuniones del Sistema Producto Café nacional", señaló, en un contexto donde los productores reclaman mayor acompañamiento y medidas de contención.
En el plano internacional, los factores que explican la baja de precios también presionan el mercado. Por un lado, lluvias por encima del promedio en Minas Gerais, Brasil, y otras regiones cafetaleras de ese país, favorecieron el llenado del grano y mejoraron las perspectivas productivas. Además, la nueva cosecha de robusta comenzará en abril de 2026, lo que agrega presión a la oferta.
Por otro lado, Vietnam, uno de los principales actores del mercado global, registró exportaciones récord, con un crecimiento del 17,5 % en 2025, hasta alcanzar 26,4 millones de sacos. En este contexto, los diferenciales positivos de los cafés arábigos lavados continúan en descenso y, al 2 de febrero, se ubicaron en un promedio de 339,44 dólares por cada 100 libras.
El resultado es un escenario complejo que pone en peligro la continuidad de miles de pequeños cafeticultores en México, en un cultivo que no solo tiene valor económico, sino también social y cultural. La persistencia de precios deprimidos y la falta de respuestas concretas amenazan con profundizar el abandono de fincas y el deterioro de las economías regionales cafetaleras.

