América Latina

Antes de que se pierdan: la carrera por proteger el futuro del café y el cacao

Colecciones genéticas únicas de café y cacao conservadas en CATIE enfrentan riesgos críticos por falta de financiamiento, justo cuando el cambio climático y las plagas presionan a estos cultivos clave.

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El café y el chocolate forman parte de la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo, pero detrás de cada taza y cada tableta existe una base biológica frágil, de la que dependen tanto los consumidores como millones de productores. Se estima que 125 millones de personas viven del café, mientras que entre 40 y 50 millones dependen del cacao, dos cultivos cuya continuidad está cada vez más ligada al acceso y preservación de su diversidad genética.

En ese escenario, el rol del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) resulta estratégico. Esta institución alberga algunas de las colecciones más importantes de diversidad genética de café y cacao del mundo, conservadas como recurso público global bajo el marco del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos. Gracias a este sistema, el material puede ser compartido con investigadores y mejoradores de distintos países, bajo reglas acordadas de acceso y distribución de beneficios.

Sin embargo, conservar esta diversidad no está exento de riesgos. Las colecciones de CATIE se mantienen en bancos de germoplasma a campo e invernaderos, y en muchos casos no cuentan con duplicados en otras instituciones. La pérdida de árboles implicaría la desaparición irreversible de genes clave para enfrentar nuevas enfermedades, plagas, demandas del mercado y los efectos del cambio climático.

Financiamiento inestable y amenazas crecientes

En el caso del café, los problemas se arrastran desde hace años. El sitio original de la colección comenzó a mostrar dificultades de drenaje, mayor presión sanitaria y envejecimiento de los árboles. La única alternativa viable fue trasladar la colección a un nuevo emplazamiento, una operación compleja y costosa que CATIE solo pudo iniciar en 2022, tras conseguir apoyo del Crop Trust y del propio Tratado Internacional. En 2024 se sumaron fondos de la GIZ y del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania. Sin ese respaldo, la colección habría enfrentado una pérdida gradual pero definitiva.

La urgencia es aún mayor si se considera la estrecha base genética de muchas variedades comerciales de café cultivadas en América Latina. Aunque estas líneas concentran atributos deseables como rendimiento y calidad sensorial, también presentan alta vulnerabilidad frente a amenazas como los nematodos, que dañan las raíces y reducen la vida productiva de las plantas. Sin diversidad genética disponible, los programas de mejoramiento quedan rezagados frente a estos desafíos.

El cacao atraviesa una situación similar, o incluso más delicada. En 2025, la colección de CATIE ingresó en una crisis financiera aguda, tras el retiro de varios donantes históricos, tanto públicos como privados. El banco conserva material genético de 20 países y cuatro continentes, incluyendo los 10 grupos genéticos conocidos del cacao, con parientes silvestres y variedades criollas poco frecuentes, muy valoradas por su perfil aromático pero más sensibles a enfermedades y de menor rendimiento.

Apoyo de emergencia y avances concretos

Frente al riesgo inmediato de pérdida, el Crop Trust y el Tratado Internacional activaron un apoyo a través de la Reserva de Emergencia para Bancos de Germoplasma, un mecanismo creado en 2021 para responder con rapidez cuando colecciones estratégicas enfrentan amenazas críticas. Este fondo forma parte del proyecto BOLD (Biodiversity for Opportunities, Livelihoods and Development), financiado por el gobierno de Noruega.

Gracias a este respaldo, CATIE logró avances significativos. Más del 70% de las accesiones de café ya fueron trasladadas a un nuevo sitio con mejores condiciones de suelo y clima. Además, se avanzó en el diseño de parcelas, la implantación de sombra y la producción de portainjertos Nemaya, una variedad de café robusta resistente a nematodos, utilizada para injertar plantas de arábica y mejorar su sanidad a largo plazo.

El financiamiento de emergencia también permitió estabilizar la colección de cacao, sostener tareas básicas de manejo a campo y preservar el equipo técnico, en un momento marcado por alta presión de enfermedades y envejecimiento de los materiales.

"El apoyo está comprando tiempo", explicó William Solano, investigador en recursos genéticos y biotecnología de CATIE. "Nos permite sostener el traslado del café y mantener viva la colección de cacao mientras buscamos financiamiento de largo plazo. Sin esta ayuda, una parte significativa de nuestros árboles se habría perdido".

Un margen de acción cada vez más estrecho

El mensaje es claro: el financiamiento de emergencia gana tiempo, pero no asegura el futuro. Completar el traslado de la colección de café y proteger el cacao envejecido requiere inversiones estables y de largo plazo, que permitan pasar de una lógica reactiva a una estrategia permanente de conservación.

Instrumentos como el Fondo de Dotación del Crop Trust apuntan precisamente a ese objetivo: garantizar que la diversidad genética de cultivos estratégicos quede protegida de forma sostenida, no solo para la ciencia y el mejoramiento, sino también para los millones de familias agrícolas que dependen del café y el cacao en América Latina y el mundo.

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