Cebolla peruana cierra campaña con buen volumen y precios a la baja
La temporada 2025/26 termina con rendimientos normales, pero con caídas de hasta 25% en valores, presionada por la alta producción en Estados Unidos.
La campaña de cebolla peruana 2025/26 entra en su fase final con un balance productivo positivo, aunque con resultados comerciales por debajo de lo esperado. Si bien los rendimientos fueron normales y la calidad se mantuvo dentro de los estándares habituales, la alta oferta en Estados Unidos -principal destino del producto- impactó directamente en los precios.
Según referentes del sector exportador en el sur del país, la temporada concluirá entre fines de febrero y comienzos de marzo. Sin embargo, este año los embarques registraron retrasos de entre uno y dos meses. Tradicionalmente, las exportaciones se concentran entre julio y septiembre, pero los desfasajes logísticos generaron acumulación de inventario y presionaron las cotizaciones a la baja.
En comparación con la campaña anterior, los precios descendieron entre 20% y 25%, configurando un escenario complejo para los exportadores. La coincidencia con una buena producción estadounidense redujo el espacio comercial en ese mercado, que absorbe alrededor del 65% de los envíos peruanos. España representa el 35% restante del destino exportador.
Para esta temporada, Perú proyecta embarcar entre 8.000 y 8.500 contenedores, manteniendo volúmenes similares a años recientes. Empresas exportadoras de tamaño medio gestionan entre 70 y 100 contenedores por campaña, dependiendo de las condiciones comerciales y productivas.
La cebolla dulce amarilla continúa siendo el principal producto de exportación, mientras que la cebolla roja se destina principalmente al mercado interno y a países vecinos como Bolivia, Ecuador y, ocasionalmente, Colombia.
En términos productivos, la región de Ica concentra cerca del 80% del volumen nacional, seguida por Arequipa con entre 10% y 20%, y el norte del país con alrededor de 10%. La campaña se desarrolló con calibres y calidad estándar, aunque episodios de frío excesivo en primavera generaron algunos problemas puntuales de cuello grueso y tallo, sin afectar de forma estructural la oferta.
Más allá del contexto de precios, el sector enfrenta desafíos estructurales, particularmente en materia laboral. El aumento sostenido de costos y la competencia por mano de obra con otras agroexportaciones, como el arándano, presionan la estructura productiva y obligan a repensar estrategias para las próximas campañas.
De cara a la temporada 2026/27, se anticipa una posible reducción en la superficie sembrada. Algunos productores reportaron márgenes ajustados e incluso pérdidas, lo que podría traducirse en menor oferta el próximo ciclo. Sin embargo, desde el sector también se advierte que estos ajustes suelen generar posteriores repuntes de precios cuando la producción se contrae.
La campaña deja así una señal clara: el volumen por sí solo no garantiza rentabilidad. En un mercado altamente dependiente de la demanda estadounidense y sensible a la competencia externa, la planificación comercial y la eficiencia en costos serán determinantes para sostener la competitividad de la cebolla peruana en el corto plazo.

