Chile avanza en genómica del tomate con impacto directo en la agricultura
Un estudio científico logró mapear los genes que controlan cada órgano del tomate y abre nuevas vías para mejorar rendimiento, calidad y tolerancia al estrés hídrico.
La ciencia chilena dio un paso clave para el futuro de la producción hortícola. Un equipo de investigadores liderado por José David Fernández, doctor en Genómica Integrativa de la Universidad Mayor, logró mapear los genes que regulan el funcionamiento de cada órgano del tomate, uno de los cultivos más relevantes para la agricultura nacional y global.
El trabajo, publicado en la revista científica Plant Communications, generó redes detalladas de regulación génica que explican cómo se controla la expresión de genes en raíz, hoja, flor, fruto y semilla, aportando información estratégica para el desarrollo de cultivos más resilientes frente al cambio climático.
La investigación se basó en el análisis de más de 10.000 librerías de expresión génica de plantas de tomate sometidas a distintas condiciones experimentales. Mediante algoritmos de aprendizaje automático, el equipo pudo inferir modelos que permiten identificar reguladores centrales, es decir, genes que actúan como verdaderos "directores de orquesta" del funcionamiento vegetal.
Uno de los principales aportes del estudio fue la validación de genes clave asociados a la maduración del fruto y a la respuesta al estrés hídrico, un punto crítico para la producción en contextos de escasez de agua. Entre los reguladores identificados se destaca SlGBF3, confirmado experimentalmente como un componente central en la respuesta a la sequía.
Este tipo de hallazgos tiene implicancias directas para el agro. Comprender cómo responde el tomate a factores como la falta de agua, la nutrición o el ataque de patógenos permite anticipar el comportamiento del cultivo y diseñar estrategias de manejo, mejoramiento genético y biotecnología más precisas.
Una herramienta abierta para el agro
Toda la información generada por el estudio se encuentra disponible en TomViz, una plataforma pública e interactiva que permite explorar las redes génicas del tomate y formular nuevas hipótesis de investigación.
"Cuando identificamos un regulador maestro, podemos prever cómo reaccionará la planta y desarrollar respuestas más eficientes frente al estrés", explicó Fernández. "Esto es especialmente relevante para países como Chile, donde la agricultura es estratégica y el cambio climático impone desafíos cada vez mayores".
El trabajo también tuvo reconocimiento internacional: el artículo fue seleccionado como portada de la edición de noviembre de Plant Communications, destacando la calidad científica del estudio y su aporte al conocimiento vegetal global.
Además de su impacto académico, la investigación refuerza el rol de Chile en la generación de conocimiento aplicado al agro, conectando genómica, bioinformática y producción agrícola. Para el sector, estos avances representan una base científica sólida para mejorar la competitividad, la sustentabilidad y la adaptación de los cultivos hortícolas en los próximos años.

