Chile

El suelo como aliado: microorganismos que reescriben la agricultura chilena

La investigación científica impulsa bioinsumos microbianos capaces de restaurar suelos degradados y reducir insumos en el agro chileno, en un contexto de sequía y cambio climático.

Bajo los pies de la agricultura chilena se libra hoy una batalla decisiva. Lo que durante décadas fue suelo fértil y base productiva, en muchas zonas del país se ha transformado en superficies degradadas, con menor cobertura vegetal y mayor presión urbana. En la Región de Valparaíso, entre 2008 y 2023, el suelo desnudo aumentó un 68,5 %, acompañado por la pérdida de vegetación densa y el avance de edificaciones. No se trata solo de un problema ambiental: es una señal de alarma productiva, social y territorial.

Frente a este escenario, insistir con las mismas prácticas ya no alcanza. La respuesta empieza a tomar forma en un enfoque que combina ciencia aplicada, biología del suelo y sostenibilidad: el desarrollo de bioinsumos basados en microorganismos benéficos, capaces de restaurar funciones perdidas del suelo y acompañar a los cultivos en condiciones cada vez más exigentes.

Hongos, bacterias y levaduras -invisibles a simple vista- se convierten en aliados estratégicos del agricultor. Los hongos micorrícico-arbusculares (HMA) amplían el sistema radicular, mejoran la absorción de nutrientes como el fósforo y aumentan la capacidad del suelo para retener agua, un atributo crítico en un país marcado por la sequía estructural. Las bacterias benéficas fijan nitrógeno, estimulan el crecimiento vegetal y fortalecen la sanidad del cultivo, mientras que las levaduras, aún menos exploradas, muestran un alto potencial en la protección frente a enfermedades.

El impacto de estos microorganismos va más allá del rendimiento. Su incorporación permite reducir el uso de fertilizantes y fitosanitarios, bajar costos productivos y disminuir la huella ambiental, alineando a la agricultura con las exigencias actuales de los mercados y de la sociedad.

En este contexto, el trabajo desarrollado desde Centro Ceres, en alianza con investigadores como el Dr. Pablo Cornejo, marca un punto de inflexión. A través de proyectos de investigación aplicada, se avanzó en la creación de consorcios microbianos complejos, combinaciones de distintos microorganismos que actúan de manera sinérgica. Estos desarrollos ya alcanzan niveles de madurez tecnológica que permiten pensar en su escalamiento y aplicación comercial, tanto en sistemas convencionales como en producciones orgánicas y agroecológicas.

El proyecto P11 "Consorcios microbianos para la restauración de suelos agrícolas degradados", dirigido por la Dra. Marta Albornoz desde TT Green Foods, sintetiza esta visión. Con el apoyo de CORFO, y ejecutado por CREAS junto a Ceres y otras instituciones, el programa busca transformar conocimiento científico en herramientas concretas para el campo, fortaleciendo el ecosistema de innovación agroalimentaria en Chile.

Más que una solución técnica, estos desarrollos plantean un cambio cultural profundo: repensar la relación entre agricultura y entorno, entender el suelo como un sistema vivo y asumir que la innovación también nace en las raíces. Chile tiene hoy la oportunidad de liderar una transición hacia una agricultura más resiliente, capaz de producir alimentos de calidad cuidando el agua, el suelo y la biodiversidad.

Porque, en definitiva, cultivar la tierra también es cultivar el futuro.

Agrolatam.com
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