Chile refuerza su defensa sanitaria y crea una unidad clave para anticipar plagas y enfermedades
Con apoyo del BID y una inversión de US$33 millones, el país apuesta a la inteligencia sanitaria para proteger su producción agrícola, ganadera y forestal.
En un contexto global marcado por el avance del cambio climático, la intensificación del comercio y la mayor presión de plagas y enfermedades, Chile dio un paso estratégico para fortalecer su sistema sanitario. El Ministerio de Agricultura inauguró el nuevo Departamento de Inteligencia Fitozoosanitaria y de los Recursos Naturales del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), una unidad diseñada para anticipar amenazas sanitarias cada vez más complejas y resguardar tanto la seguridad alimentaria como la competitividad del país en los mercados internacionales.
La ceremonia contó con la participación de la ministra de Agricultura, Ignacia Fernández; el subsecretario de Agricultura, Alan Espinoza; el director nacional (s) del SAG, Oscar Camacho; y la representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Chile, Romina Ordoñez.
La creación de esta nueva área se enmarca en el programa Chile Alimenta el Futuro, parte del Programa de Innovación y Fortalecimiento Institucional para la Seguridad Alimentaria, impulsado de manera conjunta por el Ministerio de Agricultura y el BID. Para su implementación, se destinaron US$33 millones al SAG, orientados a fortalecer tres ejes estratégicos: Control de Frontera, Red de Laboratorios y el nuevo Departamento de Inteligencia Fitozoosanitaria y de los Recursos Naturales.
Desde el Gobierno destacaron que esta iniciativa forma parte de una Estrategia de Modernización e Innovación Institucional del sector. "Chile enfrenta crecientes desafíos vinculados al cambio climático, la gestión de las fronteras y el ingreso de nuevas plagas. Por ello, es necesario proteger nuestra competitividad, seguir exportando confianza y garantizar, a nivel interno, el consumo seguro e inocuo de los productos", subrayó la ministra Ignacia Fernández.
El respaldo técnico internacional fue otro de los pilares del proceso. Según explicó Romina Ordoñez, el BID acompañó el diseño del nuevo departamento durante 2025, facilitando el intercambio de experiencias con Nueva Zelanda y México, países considerados referentes en inteligencia sanitaria. En ese marco, especialistas de Senasica trabajaron junto a equipos nacionales para construir una hoja de ruta que hoy se materializa en esta nueva unidad.
El Departamento de Inteligencia Fitozoosanitaria tendrá como misión central el desarrollo de análisis prospectivos y modelos predictivos con enfoque territorial, orientados a anticipar y mitigar riesgos fitozoosanitarios que puedan afectar a la producción agrícola, ganadera y forestal. Entre las amenazas prioritarias se encuentran plagas de alto impacto económico y sanitario, como la Mosca de la Fruta, además de enfermedades emergentes asociadas a la variabilidad climática.
La nueva unidad también realizará análisis de riesgo, evaluaciones de impacto económico y construcción de escenarios territoriales, herramientas clave para apoyar la toma de decisiones y la planificación sectorial. A esto se suma la coordinación de instancias técnicas internas, la suscripción de convenios con organismos públicos, centros de investigación, universidades y entidades internacionales, y la creación de un repositorio institucional de análisis estratégicos.
Para el director nacional (s) del SAG, Oscar Camacho, el valor de esta iniciativa radica en el cambio de enfoque. "El SAG ha tenido históricamente una buena capacidad de respuesta reactiva frente a problemas sanitarios. Esta unidad nos permitirá anticiparnos, hacer un uso más eficiente de los recursos y entregar mayor certeza no solo a la institución, sino también a los productores, al mundo agropecuario y a las autoridades", señaló.
Con este paso, Chile refuerza su arquitectura sanitaria y apuesta a la inteligencia y la prevención como ejes centrales para enfrentar los desafíos del agro moderno, en un escenario donde la sanidad y la trazabilidad son activos clave para sostener el acceso a los mercados y la confianza de los consumidores.

