La sequía pone en emergencia a Chuquisaca y golpea a la producción agropecuaria
Diecinueve municipios sufren una fuerte crisis hídrica que compromete cultivos, ganado y el abastecimiento de agua. Las autoridades buscan recursos para contener el impacto.
La Gobernación de Chuquisaca declaró la emergencia departamental tras el agravamiento de la sequía que afecta a 19 de los 29 municipios del departamento. La escasez de lluvias redujo la disponibilidad de agua para consumo humano y comenzó a impactar sobre la agricultura y la ganadería, dos de las principales actividades económicas de la región. La medida busca acelerar la asistencia a las comunidades rurales y gestionar recursos extraordinarios para enfrentar una de las crisis hídricas más severas de los últimos años.
La decisión permitirá agilizar la movilización de fondos y fortalecer la coordinación con el Gobierno nacional para ejecutar obras destinadas a garantizar el abastecimiento de agua en las zonas más comprometidas.
Los efectos de la sequía ya son visibles en distintas regiones del departamento. La disminución del caudal de ríos, vertientes y reservorios redujo la disponibilidad de agua para riego y consumo animal, mientras numerosos productores comenzaron a reportar pérdidas en cultivos y un deterioro en la condición del ganado por la falta de pasturas.
La preocupación también se extiende hacia la próxima campaña agrícola. Si las precipitaciones no se recuperan durante las próximas semanas, la disponibilidad de humedad en los suelos podría resultar insuficiente para las siembras previstas, comprometiendo la producción y los ingresos de miles de familias que dependen directamente de la actividad agropecuaria.
La crisis hídrica acelera inversiones para proteger la producción rural
Con la declaratoria de emergencia, las autoridades departamentales buscan poner en marcha obras que permitan aprovechar mejor los escasos recursos hídricos disponibles y reducir la vulnerabilidad de las comunidades rurales.
Entre las acciones previstas figuran la construcción de atajados, la instalación de geomembranas y otras infraestructuras destinadas a captar y almacenar agua, medidas consideradas prioritarias para sostener tanto el abastecimiento humano como las actividades productivas.
Las autoridades también insistieron en la necesidad de avanzar en proyectos de mayor escala, especialmente represas y sistemas permanentes de almacenamiento, con el objetivo de fortalecer la seguridad hídrica frente a fenómenos climáticos cada vez más frecuentes e intensos.
El sector ganadero aparece entre los más comprometidos. La reducción de las pasturas naturales obliga a muchos productores a trasladar animales o incrementar los costos de alimentación suplementaria, mientras la escasez de agua dificulta el manejo diario de los rodeos y afecta la productividad.
En la agricultura, los cultivos ya muestran los efectos del déficit hídrico, situación que podría agravarse si continúan las altas temperaturas y no se registran lluvias significativas durante las próximas semanas.
La emergencia departamental permitirá acelerar la asistencia institucional hacia los municipios afectados y facilitar el acceso a recursos para atender las necesidades más urgentes. Sin embargo, desde el Gobierno departamental consideran que la respuesta inmediata deberá complementarse con inversiones estructurales que permitan aumentar la capacidad de almacenamiento y distribución de agua.
Para Chuquisaca, donde la producción agropecuaria constituye una de las principales fuentes de empleo e ingresos, la gestión del agua dejó de ser únicamente una respuesta frente a una emergencia climática para convertirse en un factor estratégico para la sostenibilidad del campo. El comportamiento de las lluvias durante los próximos meses será determinante para la recuperación de los cultivos, la disponibilidad de forraje y el desempeño de una actividad que sostiene buena parte de la economía rural del departamento.

