Colombia

De químicos a insectos: así se maneja hoy la caña en Colombia

Un ingenio colombiano refuerza el manejo de plagas con insectos benéficos y tecnología de precisión, alcanzando hasta 200 hectáreas por día.

Ana Silva
Periodista agropecuaria especializada en sostenibilidad, innovación y desarrollo rural en América Latina.

Un ingenio azucarero en Colombia avanza en 2026 con la aplicación de control biológico para el manejo de plagas en caña de azúcar, incorporando insectos benéficos y drones de precisión para intervenir el cultivo sin afectar el entorno. La estrategia cobra relevancia porque permite sostener la productividad mientras reduce la dependencia de insumos químicos, en un sistema que exige cada vez mayor eficiencia y cuidado del suelo.

El enfoque parte de una lógica simple: aprovechar los mecanismos naturales de regulación del ecosistema. En lugar de eliminar las plagas con productos químicos, se introducen organismos que actúan sobre ellas de forma controlada, respetando los ciclos biológicos del cultivo. Este tipo de manejo requiere seguimiento técnico y conocimiento del comportamiento de cada plaga para intervenir en el momento adecuado.

Tecnología y biología en el manejo de plagas

La implementación combina trabajo en campo con herramientas de precisión. En algunos lotes, la liberación de insectos se realiza de forma manual, guiada por la experiencia de los equipos técnicos. En otros, el uso de drones permite una distribución más rápida y homogénea, alcanzando hasta 200 hectáreas por día.

Este esquema mejora la eficiencia operativa y asegura condiciones favorables para el desarrollo de los organismos liberados. La tasa de éxito en la eclosión de huevos supera el 90% en los minutos posteriores a su aplicación, lo que permite acelerar procesos naturales sin alterar el equilibrio del sistema.

La incorporación de tecnología no reemplaza el conocimiento agronómico, sino que lo potencia. La precisión en la aplicación y el monitoreo constante permiten ajustar las intervenciones según la evolución de las plagas y las condiciones del cultivo.

Un manejo continuo a lo largo del ciclo productivo

El control biológico no se limita a una sola intervención. Para mantener el equilibrio, el proceso se repite en distintos momentos del ciclo de la caña, generalmente a los tres, cinco, siete y nueve meses, en función del desarrollo del cultivo y la presión de plagas.

Este seguimiento permite sostener niveles de control adecuados sin recurrir a tratamientos químicos intensivos. Al mismo tiempo, contribuye a la conservación del suelo y la biodiversidad, dos factores cada vez más valorados en los sistemas productivos.

La experiencia muestra que el control biológico puede integrarse como parte estructural del manejo agronómico. La combinación de observación, conocimiento técnico y herramientas de precisión permite avanzar hacia modelos productivos que mantienen la eficiencia sin dejar de lado el cuidado del entorno.

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