Plagas bajo control: refuerzan la citricultura en Caquetá
Colombia intensifica la vigilancia fitosanitaria en cítricos para frenar plagas clave y sostener la producción de limón Tahití en Caquetá.
La citricultura en el departamento colombiano de Caquetá refuerza su sistema sanitario en 2026 con acciones de vigilancia y extensión fitosanitaria impulsadas por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), en respuesta a la presencia de plagas que amenazan la producción de limón Tahití, uno de los cultivos más relevantes de la región.
La estrategia se implementa en municipios clave como San Vicente del Caguán, Puerto Rico, El Doncello y Florencia, donde se concentran cerca de 300 hectáreas de producción, según datos oficiales. El objetivo es claro: contener plagas de impacto económico y mejorar la capacidad de respuesta de los productores frente a riesgos fitosanitarios.
Actualmente, en la región se detecta la presencia de Diaphorina citri (vector del HLB), Xylella fastidiosa y el caracol gigante africano, organismos que afectan directamente el rendimiento y la sanidad de los cultivos. Estas amenazas obligan a sostener un monitoreo constante y a fortalecer las prácticas de manejo en campo.
Capacitación, monitoreo y manejo integrado para sostener la producción
El enfoque del ICA combina control técnico con trabajo directo en territorio. A través de la estrategia de extensión fitosanitaria, se desarrollan capacitaciones prácticas para productores, orientadas a mejorar la identificación temprana, el monitoreo y el manejo de plagas.
En este marco, se realizó un taller en San Vicente del Caguán con productores locales, donde se abordaron herramientas concretas para la gestión de riesgos sanitarios. Entre los contenidos se destacó la elaboración de caldo sulfocálcico, un insumo utilizado como insecticida y fungicida natural dentro de esquemas de manejo integrado.
El trabajo se articula con redes de vigilancia que abarcan distintas amenazas, incluyendo bacterias como el HLB, insectos vectores, hongos, virus y otras plagas cuarentenarias. Este sistema permite detectar a tiempo focos de infección y reducir su impacto sobre la producción.
Más allá del control puntual, la estrategia apunta a fortalecer la sostenibilidad del sistema productivo. El manejo adecuado de plagas no solo protege los cultivos, sino que también contribuye a mejorar la productividad, asegurar la calidad de la fruta y sostener el ingreso de los productores.
En regiones como Caquetá, donde la citricultura tiene un rol creciente en la economía local, este tipo de acciones resulta clave para evitar pérdidas productivas y consolidar el desarrollo del sector.
El desafío sigue siendo permanente. La presión de plagas y enfermedades obliga a mantener una vigilancia activa y a actualizar constantemente las prácticas de manejo. En ese contexto, la extensión fitosanitaria se posiciona como una herramienta central para proteger la producción, fortalecer a los productores y sostener la seguridad alimentaria en el territorio.

