Colombia

Colombia depende de granos importados y crece la presión sobre su producción

El 88% de los granos que consume Colombia son importados y el sector advierte riesgos crecientes para la producción local y el abastecimiento.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Colombia enfrenta una alta dependencia de importaciones de granos, con el 88% del consumo cubierto por compras externas, según advirtió Fenalce en un reciente diagnóstico. La situación importa porque expone al país a riesgos de abastecimiento y presiona la rentabilidad de los productores locales, en un contexto de costos elevados y caída de la producción nacional.

El gerente del gremio, Arnulfo Trujillo Díaz, señaló que el país cuenta con tierra, condiciones climáticas y productores, pero enfrenta limitaciones estructurales que han debilitado la agricultura granera. Actualmente, el nivel de autosuficiencia se ubica en torno al 12%, muy por debajo del 70% recomendado por la FAO, lo que refleja una fuerte dependencia externa.

Uno de los casos más representativos es el del maíz, donde las importaciones crecieron de forma sostenida tras la desgravación arancelaria en el marco del acuerdo comercial con Estados Unidos. En 2025, Colombia importó cerca de 6,8 millones de toneladas, y en lo que va del año la cifra ya se aproxima a 7,5 millones, mientras la producción local continúa en retroceso.

Este escenario genera un desbalance en el mercado interno. Productores reportan dificultades para comercializar su cosecha, con precios por debajo de los costos de producción. En algunos casos, el grano queda almacenado sin salida comercial, lo que agrava la situación financiera del sector.

La cebada refleja una tendencia similar. De las 70.000 hectáreas sembradas hace tres décadas, hoy apenas se mantienen unas 5.000, a pesar de esfuerzos recientes para recuperar superficie productiva mediante acuerdos comerciales y programas de incentivo.

El frijol también muestra una brecha importante entre consumo y producción, con más de 50.000 toneladas importadas anualmente, mientras que la soya presenta uno de los mayores déficits: el país consume 3,3 millones de toneladas y produce apenas 210.000.

Costos, infraestructura y mercado: los factores que condicionan al productor

Más allá de las cifras, el problema responde a un conjunto de factores estructurales. Entre ellos, el aumento de los costos de producción, que registraron subas cercanas al 25%, impulsadas principalmente por el encarecimiento de insumos. A esto se suman limitaciones en infraestructura de almacenamiento y secado, deficiencias en los seguros agrícolas y dificultades logísticas.

El gremio también advierte sobre el impacto de decisiones comerciales, como la reducción de aranceles, que pueden profundizar la presión sobre los precios internos y desincentivar la siembra. En paralelo, el contrabando en zonas fronterizas agrega competencia adicional para los productores locales.

A pesar de que el país cuenta con cerca de 15 millones de hectáreas con potencial agrícola, la superficie sembrada en cultivos clave sigue siendo limitada, lo que restringe la capacidad de respuesta frente a la demanda interna.

Desde Fenalce proponen avanzar en un esquema de acuerdos entre Gobierno, industria y productores que permita garantizar la compra de grano nacional a precios competitivos. También plantean la necesidad de mejorar el acceso a crédito, maquinaria, semillas y programas de compra pública, orientados especialmente a pequeños productores.

El planteo incluye reforzar la participación del Estado en la demanda interna, a través de instituciones como programas alimentarios y fuerzas públicas, para generar canales de comercialización más estables.

El escenario actual deja en evidencia que la evolución del sector granero dependerá de la capacidad de implementar medidas que mejoren la competitividad local, reduzcan la exposición externa y fortalezcan la producción nacional frente a un mercado cada vez más exigente.

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