Exportaciones empujan al alza la palma en Colombia en 2026
La producción crece en el primer trimestre, pero es la demanda externa la que marca el ritmo del negocio y redefine el destino del aceite de palma.
La producción de aceite de palma en Colombia alcanzó 560.000 toneladas entre enero y marzo de 2026, con un aumento del 3 % frente al mismo período del año anterior, según datos del sector. El dato toma relevancia porque confirma una tendencia: el crecimiento ya no depende solo del mercado interno, sino del empuje de las exportaciones.
El repunte se explicó en gran medida por el desempeño de marzo, que aportó cerca de 200.000 toneladas, y por la mejora en zonas productivas clave. La Zona Central fue la de mayor dinamismo, con un crecimiento superior al 11 %, reflejando una recuperación en rendimientos y condiciones productivas.
El consumo interno se mantuvo sin grandes variaciones. Durante el trimestre, se colocaron 337.000 toneladas en el mercado local, en niveles similares a 2025. Dentro de ese volumen, el biodiésel concentró casi la mitad del uso (47 %), seguido por la industria de alimentos, aceites comestibles y otros usos industriales.
El mercado externo gana protagonismo en la palma colombiana
El dato que marca el pulso del negocio es el de las exportaciones. Entre enero y marzo, Colombia envió al exterior 223.000 toneladas, lo que representa un salto del 44 % interanual. Solo en marzo se despacharon 97.000 toneladas, consolidando el peso del comercio internacional en la cadena.
Este crecimiento se vincula a una mayor demanda en mercados como Europa, México y países de América Latina, donde el aceite de palma colombiano gana terreno por su disponibilidad y competitividad frente a otros aceites vegetales.
A nivel global, el contexto también juega a favor. La producción en países líderes como Indonesia y Malasia mostró ajustes en los últimos meses, lo que abrió espacio para otros proveedores. Al mismo tiempo, el mercado de aceites vegetales sigue condicionado por la volatilidad del aceite de soja y girasol, lo que sostiene el interés por alternativas.
En Colombia, el sector viene además de un 2025 con desafíos sanitarios y climáticos, especialmente por enfermedades como la pudrición del cogollo, que afectaron algunas zonas productoras. La mejora observada en 2026 muestra una recuperación parcial en rendimientos y manejo.
El peso del biodiésel dentro del consumo interno sigue siendo un factor estructural. La mezcla obligatoria en combustibles mantiene una demanda estable, aunque sin capacidad de absorber mayores volúmenes de producción, lo que explica el giro hacia mercados externos.
Con estos números, la palma colombiana inicia el año con un perfil más orientado a la exportación, donde el comportamiento de los precios internacionales y la logística comercial serán determinantes para sostener el ritmo en los próximos meses.

