Colombia

Colombia cambia el negocio del café con una planta que transforma la poscosecha

La nueva central cafetera en Huila promete reducir semanas de trabajo a un solo día, mejorar precios y aprovechar residuos como biocombustible.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El negocio cafetero colombiano empezó a mostrar un cambio profundo en Huila, el principal departamento productor del país. La Federación Nacional de Cafeteros inauguró una nueva central de transformación y beneficio de café que modifica por completo la forma en que miles de productores realizan la poscosecha, reduciendo semanas de trabajo a un proceso mucho más rápido y centralizado.

La planta comenzó a operar este 26 de mayo en el municipio de Gigante y fue desarrollada por Almacafé junto a la cooperativa Cooncentral. El proyecto apunta a mejorar la rentabilidad del productor, elevar la calidad del café exportado y aliviar una de las tareas más desgastantes para las familias cafeteras: el procesamiento posterior a la cosecha.

Hasta ahora, muchos productores debían dedicar más de dos semanas al lavado, despulpado, secado y almacenamiento del grano antes de poder venderlo. Con el nuevo sistema, el esquema cambia por completo. El caficultor entrega el café cereza recién recolectado en la central y recibe el pago sin necesidad de atravesar todo el proceso tradicional.

La iniciativa beneficiará especialmente a productores de Gigante, Garzón y El Agrado, zonas donde el café sostiene buena parte de la economía rural.

Huila apuesta por un café más competitivo y tecnológico

La nueva infraestructura también busca responder a una demanda cada vez más exigente de los mercados internacionales. La Federación sostiene que centralizar el beneficio permitirá lograr procesos más homogéneos, mejorar trazabilidad y trabajar perfiles de calidad específicos según cada destino de exportación.

El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón, explicó que la planta permitirá adaptar características del café según requerimientos de compradores internacionales, algo que gana cada vez más importancia en segmentos premium.

La central tendrá capacidad para procesar hasta 35 mil kilos diarios de café cereza y fue diseñada para reducir consumo de agua, energía y pérdidas de calidad durante la poscosecha.

Otro de los cambios importantes pasa por el aprovechamiento de residuos. Materiales que históricamente terminaban descartados, como pulpa, mucílago y cáscara, ahora podrán utilizarse dentro de procesos vinculados a fertilización, energía y alimentación animal.

La Federación considera que este modelo puede convertirse en referencia para otras regiones productoras de Colombia y América Latina, especialmente en un momento donde el mercado internacional exige más sostenibilidad y mayor eficiencia productiva.

El café colombiano busca generar más valor desde origen

Detrás de la planta también aparece una estrategia más amplia: evitar que el negocio cafetero dependa únicamente de exportar materia prima sin procesamiento.

Huila produce actualmente cerca de 2,7 millones de sacos anuales y se consolidó como el principal departamento cafetero de Colombia. Sin embargo, gran parte del desafío del sector pasa hoy por aumentar valor agregado, mejorar ingresos rurales y sostener competitividad frente a otros productores globales.

La falta de mano de obra, el aumento de costos y las exigencias ambientales están empujando a la caficultura hacia modelos más industrializados y tecnificados.

La nueva central representa algo más que una obra de infraestructura. Para miles de productores, significa menos tiempo dedicado a tareas manuales, menores costos operativos y una posibilidad concreta de integrarse a cadenas de café con mayor valor internacional.

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