Brasil arranca la cosecha con un desplome del crédito que cambia las reglas del juego
Los desembolsos de crédito agrícola cayeron más de 55% en julio, afectando la financiación de la nueva campaña y elevando la preocupación por la inversión y la productividad.
Los desembolsos de crédito rural en Brasil registraron una fuerte caída durante julio, el primer mes de la campaña agrícola 2026/27. A pesar de la reducción de las tasas de interés para productores de todos los tamaños, el sistema financiero liberó apenas R$ 12.700 millones, muy por debajo de los R$ 28.300 millones desembolsados en igual período del año pasado. La contracción refleja un escenario de mayor cautela por parte de los bancos, demoras administrativas y un creciente deterioro del riesgo crediticio, factores que podrían condicionar las decisiones de inversión de los productores durante la nueva cosecha.
Los datos, elaborados a partir del sistema del Banco Central de Brasil, muestran que la disminución alcanzó a todas las modalidades de financiamiento. Los préstamos destinados al capital de trabajo fueron los más afectados, al pasar de R$ 19.900 millones en julio de 2025 a R$ 9.200 millones este año. Las líneas de inversión también sufrieron un fuerte ajuste, cayendo desde R$ 4.100 millones hasta menos de R$ 1.000 millones, mientras que los créditos para comercialización e industrialización también retrocedieron de forma significativa.
La reducción también quedó reflejada en la cantidad de operaciones. El número de contratos descendió de 179.200 a apenas 77.200, una señal de que el acceso al financiamiento continúa deteriorándose pese al lanzamiento del nuevo Plan de Cosecha.
Demoras oficiales, mayor riesgo y bancos más selectivos
Especialistas atribuyen el freno en los desembolsos a una combinación de factores. Entre ellos sobresale el retraso del gobierno brasileño en publicar las normas necesarias para compensar las tasas subsidiadas, una autorización que recién llegó el 23 de julio, limitando la capacidad de las entidades financieras para liberar recursos durante buena parte del mes.
La consultora Agroicone señaló que la reducción del crédito rural ya venía observándose desde la campaña 2023/24, aunque hasta ahora el crecimiento de la producción había sido sostenido mediante instrumentos privados de financiamiento. Sin embargo, advierte que el elevado endeudamiento de los productores, la limitada cobertura del seguro agrícola y el incremento del riesgo climático elevan considerablemente la exposición del sector durante la nueva campaña.
Desde el Ministerio de Agricultura reconocieron la desaceleración del financiamiento y anticiparon que las instituciones financieras actuarán con criterios mucho más estrictos al evaluar nuevas operaciones. El elevado nivel de deuda del sector y las perspectivas climáticas menos favorables obligarán a los productores a administrar con mayor prudencia cada inversión.
La ausencia de recursos para subsidiar el Programa de Seguro Rural durante la campaña 2026/27 también genera preocupación. Sin esa cobertura, parte de los productores podría reducir la intensidad tecnológica de los cultivos, disminuyendo las aplicaciones de fertilizantes, defensivos y otras prácticas de manejo para contener costos.
Menos inversión y riesgos para la productividad agrícola
Los analistas consideran que el problema trasciende la coyuntura de este año. Para el Observatorio de Crédito y Seguros Rurales de FGV Agro, la caída de los desembolsos refleja un deterioro estructural del sistema de financiamiento agrícola brasileño, marcado por mayores niveles de morosidad, una política bancaria más restrictiva, exigencias crecientes de garantías y una cobertura insuficiente del seguro rural.
Según ese diagnóstico, la reducción de las tasas de interés por sí sola no garantiza que los productores puedan acceder al crédito. Si bien disminuye el costo financiero de los préstamos, no resuelve la escasez de recursos disponibles ni reduce automáticamente el riesgo que enfrentan tanto bancos como productores.
Mientras tanto, el gobierno continúa definiendo el mecanismo para la renegociación de deudas subsidiadas prevista en la Medida Provisional 1.376/2026. El Ministerio de Hacienda estima que podrían reestructurarse cerca de R$ 20.000 millones en créditos, aunque todavía resta completar el proceso de compensación de tasas y reforzar el presupuesto destinado al Tesoro Nacional para destrabar nuevas operaciones.
Las cooperativas de crédito lideraron los desembolsos durante julio, mientras que la participación de los bancos públicos disminuyó con fuerza. El caso más representativo fue el de Banco do Brasil, cuyos desembolsos cayeron desde R$ 10.900 millones en julio de 2025 a apenas R$ 2.300 millones este año, aunque la entidad aseguró que el volumen de operaciones contratadas fue superior y que parte de ellas aún no había sido efectivamente desembolsada.
La evolución del crédito rural durante los próximos meses será determinante para medir la capacidad de inversión del agro brasileño y anticipar el impacto que esta restricción financiera podría tener sobre la productividad y la oferta de granos en la campaña 2026/27.

