Agricultura

Sequía en una región, inundaciones en otra: el agro de Costa Rica bajo presión

Sequías, inundaciones, plagas, aumento de costos y la muerte masiva de abejas golpean al agro costarricense. Productores y autoridades advierten un escenario cada vez más complejo.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El sector agropecuario de Costa Rica atraviesa uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas, según reconocen autoridades, productores y organizaciones del sector. La combinación de sequías prolongadas, lluvias extremas, plagas, enfermedades y el aumento sostenido de los costos de producción está afectando a miles de agricultores y ganaderos, comprometiendo la rentabilidad de las explotaciones y generando preocupación por el impacto sobre el empleo rural, las exportaciones y la seguridad alimentaria del país.

La situación afecta de manera desigual a las distintas regiones productivas. Mientras algunas zonas enfrentan una grave escasez de agua, otras sufren precipitaciones excesivas que deterioran los cultivos y favorecen la aparición de enfermedades.

Las autoridades costarricenses han puesto en marcha programas de asistencia y financiamiento para amortiguar las pérdidas, aunque los productores advierten que los desafíos continúan creciendo.

Sequía, inundaciones y plagas ponen a prueba al campo costarricense

Uno de los casos más críticos se registra en la provincia de Guanacaste, donde el fenómeno de El Niño ha intensificado la sequía y provocado un fuerte déficit de lluvias. Los productores ganaderos reportan una disminución de los pastizales y una reducción en la disponibilidad de agua para los animales.

Sequía en una región, inundaciones en otra: el agro de Costa Rica bajo presión

Ante esta situación, muchos establecimientos se vieron obligados a comprar heno, suplementos alimenticios y agua para sostener sus rodeos. Otros optaron por trasladar parte de sus animales a campos prestados o incluso reducir el tamaño de sus hatos para enfrentar la emergencia.

Los registros meteorológicos muestran la magnitud del problema. En zonas donde normalmente se acumulan cerca de 200 milímetros de lluvia durante mayo, este año apenas se registraron precipitaciones aisladas.

Sin embargo, la realidad es completamente diferente en otras regiones. En el Caribe y en Sarapiquí, el exceso de humedad y las lluvias persistentes están generando problemas de inundaciones y favoreciendo el desarrollo de enfermedades que afectan a los cultivos.

Sequía en una región, inundaciones en otra: el agro de Costa Rica bajo presión

El sector bananero se encuentra entre los más golpeados. Los productores enfrentan pérdidas derivadas de condiciones climáticas desfavorables y de la expansión de la Sigatoka Negra, una enfermedad fúngica que reduce el rendimiento y la calidad de la fruta destinada a exportación.

La muerte de millones de abejas agrava la preocupación

A los problemas climáticos se suma una situación que genera alarma entre especialistas y autoridades: la pérdida masiva de abejas en el Pacífico Central.

Las estimaciones indican que durante este año habrían muerto alrededor de 18 millones de abejas, presuntamente por exposición a pesticidas. El impacto trasciende a la producción de miel y alcanza a buena parte de la agricultura nacional debido al papel fundamental que cumplen estos insectos en la polinización de numerosos cultivos.

Sequía en una región, inundaciones en otra: el agro de Costa Rica bajo presión

Expertos advierten que una reducción significativa de las poblaciones de abejas puede afectar la productividad agrícola y generar consecuencias económicas de largo plazo para diversas cadenas productivas.

Frente a este panorama, el Ministerio de Agricultura y Ganadería reforzó las acciones de apoyo mediante programas de capacitación para el uso eficiente del agua, asistencia técnica, fortalecimiento de sistemas de riego y desarrollo de infraestructura para almacenamiento hídrico.

También se habilitaron fondos especiales de emergencia y líneas de crédito con condiciones preferenciales para pequeños y medianos productores afectados por eventos climáticos extremos.

A pesar de estas medidas, el sector reconoce que la recuperación dependerá en gran medida de la evolución climática durante los próximos meses. La combinación de sequías, lluvias intensas, plagas y elevados costos de producción está configurando un escenario inédito para el agro costarricense.

La capacidad de adaptación de los productores y la eficacia de las políticas públicas serán determinantes para enfrentar una crisis que ya impacta sobre la producción de alimentos, la generación de empleo rural y la competitividad exportadora de uno de los sectores más importantes de la economía del país.

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