Crisis agropecuaria en Cuba: robos, inflación y escasez asfixian a los productores rurales
La agricultura cubana atraviesa una crisis profunda marcada por robos de animales, inflación récord y falta de insumos. Los productores aseguran que se están quedando sin opciones.
La crisis alimentaria en Cuba ya no se mide solo en góndolas vacías o precios inalcanzables. También se vive puertas adentro del campo, donde cada vez más productores ven cómo se desmoronan las pocas herramientas que les quedan para seguir produciendo alimentos.
El caso de un agricultor al que le robaron primero las ovejas y luego los bueyes que utilizaba para arar la tierra no es una metáfora: es una escena cotidiana en el agro cubano actual. Así lo relató Scott Clifton, de FARMS International, a partir del testimonio directo de uno de sus contactos en la isla.
Durante años, los productores dependieron de tractores y combustible. Pero el aumento extremo de los costos energéticos volvió inviable ese esquema. La respuesta fue volver a métodos más rudimentarios, como el uso de animales de tiro. Sin embargo, ni siquiera eso resultó sostenible: el avance del delito rural terminó llevándose también esos recursos.
Inflación, escasez y un círculo difícil de romper
El trasfondo es una crisis alimentaria estructural, profundizada desde la pandemia. La inflación acelerada y el encarecimiento de los insumos agrícolas golpearon de lleno la capacidad productiva local, mientras que importar alimentos resulta cada vez más costoso para el país.
"Desde el COVID vimos cómo las condiciones empeoraron una y otra vez, empezando por una inflación muy alta y el aumento rápido del precio de los commodities", explicó Clifton.
El resultado es un círculo vicioso: producir alimentos se vuelve cada vez más difícil y caro, pero la falta de producción interna alimenta la escasez, la presión social y los robos en zonas rurales.
"Es un problema que se perpetúa: es difícil producir, es caro importar y la situación se vuelve insostenible", resumió el referente de FARMS International.
Productores sin margen de maniobra
Frente a este escenario, algunos cubanos optan por emigrar en busca de estabilidad, mientras que otros permanecen en sus comunidades, atados a la tierra y a sus familias, aunque con un horizonte cada vez más estrecho.
"Por lo que nos cuentan desde Cuba, hay una sensación clara de que se están quedando sin opciones", afirmó Clifton.
La crisis del agro cubano no solo compromete la seguridad alimentaria del país, sino también el tejido social de las zonas rurales, donde producir alimentos dejó de ser una actividad económica viable para transformarse en una lucha diaria por sobrevivir.

