Perú

El agro de Piura entra en zona crítica: producir arroz ya cuesta hasta 50% más

La suba de fertilizantes, diésel y mano de obra disparó los costos agrícolas en Piura y amenaza la rentabilidad de arroz, mango, limón y otros cultivos clave.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

La agricultura de Piura atraviesa uno de los momentos más sensibles de los últimos años. El fuerte incremento en el precio de fertilizantes, combustibles y mano de obra elevó entre un 30% y un 50% los costos de producción agrícola, poniendo bajo presión a miles de productores y encendiendo señales de alerta sobre la próxima campaña agrícola en el norte de Perú.

El impacto golpea especialmente al arroz, uno de los cultivos más importantes de la región, donde los productores ya advierten que podrían cerrar la campaña con pérdidas si continúan subiendo los costos y los precios de venta permanecen sin cambios relevantes.

Según datos de la Dirección Regional de Agricultura, producir una hectárea de arroz pasó de costar entre S/ 8.500 y S/ 9.500 a bordear actualmente los S/ 13.000, una diferencia que está desacomodando la estructura financiera de pequeños y medianos agricultores.

El problema no se limita únicamente al arroz. El encarecimiento de los insumos también impacta sobre cadenas productivas ligadas a mango, limón, banano, maíz y otros cultivos que forman parte de la matriz agroexportadora y alimentaria de Piura.

La presión comenzó a intensificarse durante los últimos meses con la suba internacional de fertilizantes nitrogenados y fosfatados, agravada por el aumento del petróleo y los conflictos geopolíticos que afectan rutas marítimas y costos logísticos globales.

La bolsa de urea, por ejemplo, pasó de valores cercanos a S/ 85 o S/ 90 hasta ubicarse alrededor de S/ 150, mientras que el sulfato de amonio prácticamente duplicó su precio. A eso se suma el incremento del diésel, que elevó el costo operativo de maquinaria agrícola y transporte rural.

El uso de tractores, nivelación de suelos, siembra mecanizada y cosecha se volvió considerablemente más caro. En algunos casos, la hora de maquinaria pasó de costar entre S/ 160 y S/ 180 a valores de hasta S/ 240, generando un efecto en cadena sobre toda la actividad agrícola regional.

La mano de obra también comenzó a reflejar la presión inflacionaria. Los jornales agrícolas no calificados, que antes rondaban entre S/ 40 y S/ 45 diarios, ahora se ubican entre S/ 55 y S/ 60, aumentando aún más los costos de producción.

El arroz queda atrapado entre costos altos y precios débiles

A pesar de este escenario, muchos productores siguen utilizando las mismas dosis de fertilización porque reducir aplicaciones podría provocar una caída inmediata en los rendimientos agrícolas.

En cultivos como el arroz, donde los márgenes dependen fuertemente del volumen cosechado, una menor fertilización puede traducirse rápidamente en pérdidas productivas. Productores y técnicos advierten que un lote que normalmente genera 10 toneladas por hectárea podría bajar a siete u ocho toneladas si disminuye el aporte nutricional.

Actualmente, el rendimiento promedio del arroz en Piura se mantiene entre ocho y nueve toneladas por hectárea, aunque los valores pagados por el arroz cáscara todavía no logran compensar el aumento de costos registrado durante la campaña.

La situación comenzó a abrir nuevamente el debate sobre posibles mecanismos de apoyo estatal para sostener la producción agrícola. Entre las alternativas que productores y autoridades regionales plantean aparecen bonos de fertilización, compras estatales y medidas vinculadas con la franja de precios agrícolas.

Distintas organizaciones rurales también impulsan pedidos de emergencia para el agro regional ante el deterioro de la rentabilidad y el riesgo de que parte de los agricultores reduzca superficie sembrada en las próximas campañas.

La preocupación es mayor porque Piura no solo abastece el mercado interno peruano, sino que además cumple un papel relevante dentro de la agroexportación nacional, especialmente en frutas frescas.

El clima complica al mango y el limón mientras Piura mira al agua

A los costos productivos se suma otro problema que empieza a alterar las proyecciones agrícolas del norte peruano: el cambio climático.

El aumento de las temperaturas nocturnas ya comenzó a afectar cultivos sensibles como el mango, una de las principales frutas de exportación de Piura. Técnicos regionales explican que el mango necesita noches más frías para estimular correctamente la floración y asegurar buenos niveles de producción.

Cuando las temperaturas no descienden lo suficiente durante la noche, los árboles presentan menor floración y disminuye la carga productiva. Para intentar sostener rendimientos, muchos productores comenzaron a utilizar estimulantes e inducción floral, aunque eso implica sumar nuevos costos a una estructura ya tensionada.

El limón también muestra señales de menor floración, mientras que otros cultivos como el arroz parecen adaptarse mejor a noches más cálidas.

En paralelo, Piura intenta acelerar proyectos vinculados con infraestructura hídrica y almacenamiento de agua. Las autoridades regionales consideran prioritario rehabilitar reservorios y ampliar la capacidad de riego para sostener el crecimiento agrícola en una región que ya cuenta con más de 260 mil hectáreas cultivadas y potencial para expandirse aún más.

La región también busca fortalecer programas de agricultura familiar, cosecha de agua y certificación orgánica para pequeños productores, aunque desde el propio sector reconocen que la cobertura todavía resulta limitada frente a la magnitud de productores existentes.

Mientras el costo de producir alimentos sigue escalando y el clima modifica las condiciones agrícolas tradicionales, Piura comienza a enfrentar un escenario donde rentabilidad, agua y sostenibilidad aparecen cada vez más conectados.

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