Cuba suma apoyo ruso para relanzar el arroz y avanza con un nuevo proyecto de café para exportación
La Habana refuerza su búsqueda de inversión extranjera en arroz y café, en un intento por revertir bajos rendimientos y sostener su abastecimiento alimentario.
La estatal Agroind S.A. anunció un acuerdo con un consorcio ruso especializado en arroz, con el objetivo de elevar la producción del cereal en la Isla y reducir la fuerte dependencia de importaciones. La iniciativa, presentada durante la Feria Internacional de La Habana (Fihav 2025), proyecta alcanzar rendimientos superiores a seis toneladas por hectárea, comenzando con 600 hectáreas en La Sierpe, Sancti Spíritus.
El plan prevé una ampliación progresiva hasta 10.000 hectáreas, lo que, según autoridades cubanas, permitiría acercarse a estándares alcanzados por países asiáticos. Para ello, la contraparte rusa deberá aportar insumos, tecnología y asistencia técnica, en un contexto donde la producción nacional apenas llegó a 80.000 toneladas en 2024, frente a las 700.000 toneladas anuales necesarias para cubrir la demanda interna.
La apuesta se suma a la reciente llegada de técnicos vietnamitas, que este año retomaron un esquema productivo en tierras cubanas con la provisión de semillas híbridas, insumos y asesoría, mientras productores locales ejecutan las labores de campo. Este modelo, implementado en Pinar del Río, mostró rendimientos cercanos a siete toneladas por hectárea, muy por encima del promedio nacional de 1,5 toneladas, evidenciando la brecha tecnológica y la dependencia de cooperación externa.
No obstante, existen antecedentes que siembran dudas: un programa similar con Vietnam en La Sierpe fue cancelado en 2022 por trabas burocráticas y falta de combustible, problemas que -según técnicos visitantes- volvieron a aparecer en 2025.
En paralelo, durante la misma feria comercial, se presentó un proyecto cafetalero con participación extranjera destinado principalmente a la exportación. El convenio, impulsado por una planta procesadora de café en Artemisa junto a un socio europeo, prevé trabajar sobre 20 hectáreas y apunta a reposicionar el café cubano en mercados internacionales.
Según lo informado, la Isla aportará suelo, semillas y experiencia agrícola, mientras la contraparte extranjera proveerá financiamiento, tecnología y maquinaria. Aunque se destacó el potencial de la alianza para estimular la cadena productiva, no se hicieron públicos objetivos de cosecha ni plazos de cumplimiento.
El avance contrasta con la situación interna: la disponibilidad de café para los hogares cubanos se ha desplomado, con una caída del 51% en los últimos cinco años, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. La falta de abastecimiento en bodegas y los altos precios del grano en el mercado informal continúan siendo una constante.
Durante los últimos años, Cuba intentó revitalizar el sector con diversos programas internacionales que aportaron herramientas, insumos y apoyo técnico. Entre ellos, iniciativas implementadas en provincias orientales que facilitaron equipamiento ligero, transporte y capacitación para productores. Sin embargo, los resultados no lograron revertir la caída estructural del cultivo, y la mayoría de los proyectos no cumplió con las metas previstas.
Aunque los nuevos acuerdos buscan dinamizar dos cadenas estratégicas -arroz y café-, persisten desafíos profundos: baja disponibilidad de insumos, burocracia, falta de financiamiento local y dependencia de socios externos, factores que podrían limitar el impacto real sobre la seguridad alimentaria y el acceso del producto a la población.

