Cuba depende de jornaleros informales para sostener su producción agrícola
Miles de trabajadores sin contrato mantienen activas las cosechas en Cuba mientras el sistema estatal enfrenta fallas bancarias, caída productiva y falta de mano de obra formal.
La agricultura cubana atraviesa una de sus mayores contradicciones productivas. Mientras el Estado intenta regularizar el empleo rural y profundizar la bancarización de la economía, miles de jornaleros informales sostienen buena parte de las siembras y cosechas en la provincia de Artemisa, uno de los principales polos agrícolas del país. Sin contratos, sin aportes a la seguridad social y cobrando exclusivamente en efectivo, estos trabajadores se transformaron en una pieza indispensable para evitar un deterioro aún mayor de la producción alimentaria.
La situación fue expuesta por el periódico oficial El Artemiseño y refleja la profundidad de la crisis agrícola y financiera que atraviesa la isla. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), el 24,4% de los ocupados informales en Cuba corresponde a trabajadores eventuales vinculados a actividades agrícolas, ganaderas y forestales.
En Artemisa funcionan unas 20 brigadas informales de trabajo rural con al menos diez personas cada una, aunque las propias autoridades reconocen que no tienen cifras reales sobre la cantidad total de jornaleros activos.
El efectivo domina el campo cubano pese a la bancarización estatal
La mayoría de estos trabajadores proviene de provincias como Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo. Muchos migraron internamente en busca de ingresos rápidos en actividades agrícolas temporales.
Los jornaleros rechazan el uso de tarjetas y transferencias bancarias debido al colapso operativo del sistema financiero rural. La falta de cajeros automáticos, problemas de conectividad y límites para retirar dinero volvieron impracticable la estrategia de bancarización impulsada por el Banco Central de Cuba desde 2023.
"Nos gusta cobrar en efectivo. ¿Tarjeta para qué? No hay ni cajero automático para extraer el dinero", explicó Yudelkis Rodríguez Cabrera, un trabajador agrícola de Güira de Melena que organiza su propia brigada de jornaleros.
El pago diario en efectivo permite ingresos que, en muchos casos, superan los salarios formales debido a que estos trabajadores no pagan impuestos ni realizan aportes previsionales.
José Antonio Martínez, conocido como "Cheo", relató que en tareas vinculadas a la cosecha de ajo puede ganar alrededor de 3.000 pesos diarios. "Trabajo por la izquierda. Lo mío es tener qué comer hoy", resumió.
La caída productiva agrava la dependencia del trabajo informal
La expansión de este sistema informal coincide con un fuerte deterioro de la producción agrícola cubana. Datos oficiales muestran que la producción de arroz cayó de 304.000 toneladas en 2018 a apenas 111.000 toneladas en 2025.
También se registraron bajas importantes en viandas, huevos y leche, mientras los problemas de abastecimiento continúan golpeando a los mercados internos.
Frente a este escenario, muchos productores reconocen que sin los jornaleros eventuales sería imposible sostener el trabajo en las fincas. "¡Sin ellos no avanzamos!", afirmó Willian Ernesto González, propietario de una explotación agrícola en Artemisa.
El gobierno cubano aprobó en 2021 la Resolución 80 para intentar regularizar a los gestores de mano de obra agropecuaria y luego reforzó el esquema con el Decreto Ley 80 en 2024. Sin embargo, la distancia entre las normas y la realidad sigue creciendo.
Los campesinos enfrentan impagos, falta de incentivos y escasez de recursos, mientras el empleo informal aparece como la única vía rápida para mantener funcionando parte del sistema productivo.
Las autoridades advierten además sobre las consecuencias futuras de esta informalidad masiva. Miles de trabajadores rurales podrían llegar a la vejez sin aportes jubilatorios ni cobertura social, trasladando posteriormente esa carga al propio Estado.
La frase de un jornalero de Granma, publicada por el periódico Trabajadores, resume la situación de una generación entera de trabajadores agrícolas cubanos: "Legalmente no existo para mi retiro".

