Cuba apuesta al arroz con apoyo de Vietnam en medio de la crisis alimentaria
La isla lanzó un nuevo proyecto agrícola con inversión vietnamita para aumentar la producción de arroz y reducir la dependencia de importaciones.
Cuba y Vietnam pusieron en marcha un nuevo proyecto de cooperación agrícola destinado a aumentar la producción de arroz en la isla, en un contexto marcado por problemas de abastecimiento y presión sobre la seguridad alimentaria.
La iniciativa se desarrolla en la provincia cubana de Granma y forma parte de la estrategia oficial para reducir la dependencia de importaciones y recuperar la producción nacional de alimentos básicos.
El proyecto surge de una alianza entre una empresa estatal arrocera cubana y la compañía vietnamita Thai Binh. Ambas entidades ya realizaron la primera cosecha mecanizada dentro del programa, que actualmente abarca unas 160 hectáreas.
Sin embargo, el objetivo es mucho más ambicioso: el plan prevé expandir la superficie cultivada hasta alcanzar 25.000 hectáreas destinadas al arroz.
Cuba busca recuperar producción
El nuevo esquema agrícola opera con capital totalmente extranjero y utiliza tierras entregadas en usufructo por el Estado cubano por un período estimado de 25 años.
En esta primera etapa, la producción estará orientada principalmente al consumo interno, en momentos en que Cuba enfrenta dificultades para garantizar el abastecimiento estable de alimentos y aumentar su producción agrícola local.
El arroz ocupa un lugar estratégico dentro de la dieta cubana y el país depende fuertemente de importaciones para cubrir la demanda doméstica.
La experiencia se suma a un proyecto piloto desarrollado previamente en la provincia de Pinar del Río, donde la cooperación entre empresas vietnamitas y trabajadores cubanos permitió obtener miles de toneladas de arroz.
Vietnam amplía su presencia agrícola en Cuba
Vietnam es uno de los principales productores y exportadores mundiales de arroz, y en los últimos años reforzó sus vínculos agrícolas y comerciales con Cuba.
El nuevo acuerdo también refleja la búsqueda de modelos de producción mixtos que permitan incorporar tecnología, mecanización y capital externo dentro del sistema agrícola cubano.
Las autoridades cubanas esperan que la expansión de estos proyectos contribuya a reducir las compras externas de alimentos, uno de los principales desafíos económicos del país.
El avance del programa será seguido de cerca debido a la necesidad urgente de incrementar la oferta local de arroz y estabilizar el abastecimiento interno en medio de un escenario económico complejo para la isla.

