Ecuador

"¿Cómo competir si los arándanos peruanos ingresan a US$3 por kilo?"

Ecuador produce arándanos de alta calidad, pero sus bajos volúmenes, el alto costo del flete aéreo y la presión de fruta peruana barata condicionan su competitividad.

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La producción de arándanos en Ecuador avanza de manera gradual y con un perfil muy distinto al de otros países de la región. Lejos de competir en escala, el país se ha consolidado como un productor de nicho, enfocado en calidad, con fuerte orientación al mercado interno y exportaciones aún marginales.

"Ecuador produce arándanos de excelente calidad, pero no es un país de grandes volúmenes", explica un referente técnico del sector. Esa característica estructural condiciona toda la cadena: desde la logística hasta la formación de precios y la estrategia comercial.

Los datos oficiales muestran que las exportaciones comenzaron a ganar visibilidad en 2022, con alrededor de 200 toneladas. En 2023 los envíos se redujeron a 113 toneladas, mientras que en 2024 se registró un fuerte repunte, con unas 758 toneladas exportadas, por un valor cercano a US$4 millones. Para 2025, con cifras parciales hasta octubre, se proyectan volúmenes similares.

Aun así, el propio sector reconoce que Ecuador sigue siendo un actor menor en el comercio internacional de arándanos, especialmente si se lo compara con otros países sudamericanos.

Uno de los principales límites es la escala productiva, que impacta directamente en la logística. Al no contar con volúmenes suficientes para completar contenedores, la mayor parte de los envíos se realiza por vía aérea.

Enviar un kilo de arándanos por avión hacia Estados Unidos cuesta alrededor de US$1,80, mientras que el transporte marítimo rondaría los US$0,50 por kilo. Esa diferencia explica por qué el precio promedio de exportación se ubica entre US$5,50 y US$6,50 por kilo, un nivel difícil de sostener frente a competidores regionales con menores costos logísticos y mayor escala.

Producción en altura y fuerte inversión

Actualmente, Ecuador cuenta con unas 300 hectáreas de arándanos, concentradas principalmente en la Sierra central, entre los 2.000 y 3.000 metros sobre el nivel del mar. La producción se realiza casi en su totalidad bajo macro túneles o invernaderos, aprovechando infraestructura desarrollada originalmente para otros cultivos intensivos.

El sistema productivo es 100 % hidropónico, sin plantación directa en suelo, lo que permite un mayor control agronómico, pero eleva los costos iniciales. Implantar una hectárea de arándanos requiere una inversión estimada entre US$150.000 y US$180.000, a lo que se suman los pagos por derechos varietales.

Para 2026, el sector proyecta una expansión cercana a 200 hectáreas adicionales, impulsada por algunos productores de mayor escala, aunque el crecimiento sigue siendo moderado por las barreras de inversión.

El mercado interno, el principal sostén

En este contexto, el mercado local resulta clave para la viabilidad económica del cultivo. En Ecuador, el arándano se comercializa entre US$8 y US$12 por kilo, valores sensiblemente superiores a los obtenidos en exportación.

Sin embargo, incluso ese mercado enfrenta tensiones crecientes. El sector advierte sobre el ingreso informal de arándanos provenientes de Perú, que llegan a precios muy bajos. "¿Cómo competir si los arándanos peruanos ingresan a US$3 por kilo?", se preguntan los productores, en referencia a una situación que presiona los precios y distorsiona la competencia.

Pese a los desafíos, el arándano ecuatoriano logra diferenciarse por calidad. La fruta se destaca por su mayor dulzor, buen calibre -superior a los 16 milímetros- y altos niveles de Brix, atributos que la posicionan en segmentos específicos del mercado.

Lejos de apuntar a grandes volúmenes, la estrategia es clara: calidad, nicho y cercanía al consumidor local, con exportaciones selectivas. En un escenario regional dominado por la producción masiva, el arándano ecuatoriano busca consolidarse como un producto premium, aunque condicionado por costos elevados y una competencia cada vez más agresiva en precios.

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