Comercio

Ecuador busca recuperar 50.000 toneladas de arroz tras el freno de Colombia

La industria arrocera ecuatoriana espera reactivar sus ventas terrestres a Colombia y recuperar el volumen perdido durante meses de restricciones.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

La industria arrocera de Ecuador espera reanudar desde el 20 de julio los envíos terrestres de arroz hacia Colombia para recuperar unas 50.000 toneladas que dejaron de exportarse durante este año por las restricciones comerciales aplicadas al ingreso del grano. La reapertura representa un movimiento clave para uno de los principales productos agrícolas ecuatorianos dentro del intercambio bilateral.

La expectativa del sector es volver a utilizar la ruta terrestre, considerada fundamental para sostener los volúmenes habituales de venta al país vecino. Aunque las tasas y aranceles fueron eliminados, la restricción al transporte por frontera permaneció vigente durante 45 días adicionales.

Según la Corporación de Industriales Arroceros del Ecuador (Corpcom), el objetivo será colocar durante el segundo semestre el volumen que no logró ingresar al mercado colombiano. Tradicionalmente, Ecuador exporta entre 90.000 y 120.000 toneladas anuales de arroz a Colombia, convirtiendo a ese destino en una pieza central para la cadena.

El arroz ecuatoriano espera recuperar su principal ruta comercial

La importancia del paso terrestre está relacionada directamente con la estructura del negocio. Cerca del 90% del arroz ecuatoriano destinado a Colombia se movilizaba por carretera, una alternativa más competitiva por costos, tiempos y disponibilidad logística.

El cierre temporal afectó especialmente a los meses de mayor movimiento comercial. Mayo y junio coinciden con la cosecha de invierno en Ecuador y suelen ser períodos fuertes para la exportación del cereal.

Durante años anteriores, el sector colocaba alrededor de 20.000 toneladas durante mayo y entre 10.000 y 20.000 toneladas adicionales durante junio, dependiendo de la oferta disponible, los precios internacionales y la demanda de compradores colombianos.

La búsqueda de alternativas permitió mantener algunos envíos, aunque lejos de los niveles habituales. La vía marítima apareció como una opción para continuar abasteciendo el mercado, pero las dificultades operativas limitaron los resultados.

La industria esperaba movilizar unas 5.000 toneladas por barco durante junio, pero las exportaciones habrían alcanzado cerca de 1.000 toneladas, debido principalmente al aumento de costos logísticos y la menor disponibilidad inmediata de transporte marítimo.

Para los exportadores, el transporte por mar implica mayores gastos frente a la carretera. Dependiendo del puerto de destino, el costo puede duplicarse, además de sumar procesos más complejos relacionados con seguros y tiempos de entrega.

Una reapertura marcada por precios y competencia regional

La decisión colombiana de mantener temporalmente la restricción estuvo vinculada con la preocupación de sus productores locales por el impacto de las importaciones sobre el mercado interno.

Las autoridades colombianas señalaron que el arroz es un producto sensible para su economía agrícola y argumentaron que necesitaban una transición hacia la normalización del comercio.

Uno de los puntos observados fue la diferencia de precios. Colombia indicó que durante 2025 el valor CIF del arroz blanco proveniente de Ecuador se ubicó entre 607 y 617 dólares por tonelada, valores inferiores a los registrados durante el año anterior.

Los productores colombianos habían solicitado medidas de protección ante el aumento del ingreso de arroz ecuatoriano, tanto formal como irregular, al considerar que podía afectar la competitividad local.

Para Ecuador, en cambio, recuperar la frontera terrestre significa restablecer una salida estratégica para su producción. El arroz representa uno de los principales productos agroalimentarios enviados al mercado colombiano y tiene un peso importante dentro del comercio entre ambos países.

La industria espera que la eliminación definitiva de la restricción permita acelerar los negocios pendientes y aprovechar la demanda existente. El desafío será recuperar los volúmenes perdidos sin alterar el equilibrio entre productores, exportadores e importadores de ambos lados de la frontera.

Con la fecha del 20 de julio como punto de partida, el sector arrocero ecuatoriano prepara una nueva etapa comercial con el objetivo de volver a mover miles de toneladas de grano hacia uno de sus mercados históricos.

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