El banano ecuatoriano entra en alerta por sequía y altos costos productivos
La falta de lluvias y el fuerte estrés hídrico golpean la producción bananera en Ecuador, mientras crecen los costos y aparecen problemas de calidad en exportación.
La temporada bananera 2026 en Ecuador comenzó con relativa normalidad, pero en las últimas semanas el sector encendió las alarmas por una combinación de sequía, radiación solar extrema y aumento de costos productivos que ya está afectando el rendimiento y la calidad de la fruta exportada. Productores y exportadores advierten que la situación podría reducir la oferta durante al menos un mes y medio, en un contexto internacional marcado además por problemas logísticos y presión sobre los márgenes de rentabilidad.
Según explicó Jorge Álex Serrano, gerente general de Jasafrut, las plantaciones están atravesando un fuerte estrés hídrico debido a la ausencia de lluvias durante una etapa del año que normalmente debería registrar precipitaciones abundantes. Los sistemas de riego diseñados para la temporada seca no están logrando compensar las condiciones extremas actuales.
"La plantación está bastante estresada por el fuerte sol y la falta de lluvia", señaló Serrano, quien anticipó una caída productiva de entre cuatro y seis semanas si las condiciones climáticas no mejoran.
La calidad de la fruta también preocupa al sector exportador
Además del menor volumen de cosecha, varias fincas reportaron problemas de calidad en la fruta exportada. Entre los principales inconvenientes aparecen una vida útil más corta en destino y una textura más blanda de lo habitual, situación que ya generó reclamos de algunos compradores internacionales.
El escenario ocurre en medio de un mercado que mantiene una demanda relativamente estable desde Europa y el Reino Unido, pese al aumento del costo de vida en esos mercados. El consumo de banano no mostró una contracción significativa, aunque los productores reconocen que los precios internacionales siguen muy sensibles a los cambios de oferta.
Durante enero y febrero los valores FOB alcanzaron niveles elevados, aunque inferiores a las expectativas del sector debido al mayor volumen exportado en el inicio del año. "Cuando hay más fruta, los precios bajan. Es la ley de oferta y demanda", explicó Serrano.
Actualmente, los precios permiten cubrir costos operativos, pero la rentabilidad es cada vez más ajustada. El incremento en los costos de fertilizantes, diésel y mano de obra está presionando fuertemente al negocio bananero ecuatoriano.
China gana interés, pero persisten riesgos sanitarios y climáticos
El acuerdo comercial entre Ecuador y China impulsó un mayor interés del mercado asiático por el banano ecuatoriano. Sin embargo, el sector reconoce que se trata de un destino altamente sensible al precio y condicionado además por elevados costos logísticos debido a la distancia.
A esto se suma la escasez de contenedores, que volvió a transformarse en uno de los principales problemas operativos para las exportaciones en las últimas semanas.
En el frente sanitario, Ecuador logró contener la propagación del Fusarium TR4 luego de que la única finca afectada fuera desmontada y entregada al gobierno para tareas de investigación. Paralelamente, las medidas de bioseguridad fueron reforzadas en todo el sector bananero.
También se logró frenar la expansión del moko bacteriano gracias al trabajo de equipos de monitoreo en campo, aunque estas acciones representan costos adicionales que pueden alcanzar hasta 30 centavos de dólar por caja exportada.
El sector mira ahora con atención la posible evolución del fenómeno de El Niño, considerado el principal factor de riesgo para los próximos meses. Productores y exportadores temen que los eventos climáticos extremos sean cada vez más frecuentes e intensos como consecuencia del cambio climático.
La situación en Ecuador coincide además con dificultades que atraviesan otros grandes jugadores regionales. Recientemente, Del Monte decidió cerrar plantaciones en Costa Rica debido a problemas de viabilidad económica, reflejando la creciente presión que enfrenta la industria bananera global.

