Ecuador innova: productores transforman biol en abono gelificado para optimizar el riego y la nutrición agrícola
Agricultores aprenden a convertir bioles líquidos en hidrogeles sólidos que retienen agua y liberan nutrientes gradualmente, una técnica que impulsa la sostenibilidad y eficiencia en los cultivos.
La innovación llega al campo ecuatoriano de la mano de la agricultura sostenible. En la parroquia Checa, del cantón Cuenca, un grupo de productores locales participa en un programa de capacitación impulsado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP), que promueve la transformación del biol en un abono gelificado con alto potencial para mejorar la hidratación y nutrición de los cultivos.
La iniciativa, desarrollada por la Dirección Distrital de Azuay del MAGP, busca fomentar prácticas agroecológicas que reduzcan el uso de fertilizantes químicos y fortalezcan la resiliencia hídrica en zonas agrícolas. Durante los talleres, los participantes aprenden a convertir el biol "Súper Magro" -un abono líquido de rápida asimilación- en un hidrogel sólido biodegradable, capaz de retener agua y liberar nutrientes de forma progresiva.
El producto final actúa como un reservorio de humedad en la zona radicular, disminuye la frecuencia de riego y mejora el aprovechamiento de los nutrientes. Según los primeros ensayos realizados en la zona, las plantas tratadas con este tipo de abono muestran mayor vigor, uniformidad de crecimiento y menor estrés hídrico, especialmente en cultivos de tomate de árbol, cítricos y especies ornamentales.
Una alianza para la innovación rural
El proyecto forma parte de un convenio interinstitucional entre el MAGP, la empresa Electro Generadora del Austro (ELECAUSTRO) y los gobiernos parroquiales de Checa y Chiquintad, en el marco de las acciones del Comité de Conservación de la Cuenca del Río Machángara.
Esta articulación público-privada tiene como meta mejorar la gestión de los recursos naturales y promover el desarrollo rural sostenible. En palabras de los técnicos del programa, el uso del biol gelificado "representa una herramienta práctica para aprovechar residuos orgánicos, fortalecer la fertilidad de los suelos y enfrentar los períodos secos sin perder productividad".
El hidrogel, conocido también como agua sólida, es un polímero natural que puede absorber y retener varias veces su peso en agua, liberándola de manera gradual según las necesidades de la planta. Al combinarlo con bioles como el fosfatado o el Súper Magro, se obtiene un abono con textura gelatinosa, que conserva macro y micronutrientes disponibles por más tiempo, reduciendo la pérdida de nitrógeno, fósforo y potasio por lixiviación.
Tecnología orgánica y control biológico
El equipo técnico del MAGP también ha desarrollado nuevas formulaciones que integran microorganismos benéficos, como Trichoderma spp. y hongos entomopatógenos, que actúan como biocontroladores naturales frente a enfermedades del suelo y plagas.
De igual forma, se realizan ensayos con humus líquido, tierra de diatomeas y melaza, que ayudan a mejorar la estructura del suelo y mantener una liberación controlada de nutrientes, potenciando la eficiencia del sistema radicular y la absorción de agua.
Los talleres prácticos incluyeron todas las fases del proceso, desde la fermentación y estabilización del biol, hasta la parametrización y transformación en hidrogel, lo que permite a los agricultores replicar la técnica en sus propias fincas con materiales accesibles y de bajo costo.
Agricultura resiliente y sostenible
Para el MAGP, este tipo de innovaciones representa una alternativa concreta para enfrentar los efectos del cambio climático, especialmente en zonas con limitaciones hídricas. Además de reducir el uso de insumos químicos, los abonos gelificados mejoran la estructura del suelo, fortalecen la microbiota benéfica y prolongan la disponibilidad de nutrientes, generando sistemas agrícolas más equilibrados y productivos.
Los productores de Azuay destacan los resultados obtenidos en esta primera etapa y señalan que el aprendizaje práctico fue "clave para entender cómo los recursos orgánicos locales pueden transformarse en soluciones sostenibles y rentables".
Con esta experiencia, Ecuador se posiciona a la vanguardia regional en el uso de tecnologías biológicas aplicadas a la agricultura familiar, combinando innovación, conservación y eficiencia en el manejo del agua y los suelos.

