América Latina

Importadores en EE.UU. dudan que bajen los precios tras la reducción de aranceles a países latinoamericanos

Aunque el gobierno de Trump redujo tarifas para Guatemala, El Salvador, Ecuador y Argentina, actores del sector advierten que el impacto en los precios al consumidor será limitado.

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La reciente decisión del gobierno de Estados Unidos de reducir aranceles a productos agrícolas provenientes de Guatemala, El Salvador, Ecuador y Argentina generó expectativas de menores precios en frutas como bananas y cítricos. Sin embargo, importadores estadounidenses aseguran que el efecto podría ser mucho más moderado de lo que sugieren los anuncios oficiales.

En el caso de las bananas, uno de los productos más sensibles del comercio agrícola hemisférico, la reacción es mixta. Andy Thomas-Stivalet, de Kavidac Produce, explica que muchos supermercados ya habían elevado los precios durante los últimos meses, y es probable que mantengan esos valores aun cuando ahora paguen entre 10% y 15% menos por la fruta importada.

"Es muy improbable que los minoristas bajen los precios. Ya comprobaron que el consumidor los paga, incluso si los costos bajaron", afirmó. Para su compañía, la noticia es un arma de doble filo: importa fruta de Guatemala -que se beneficia del alivio arancelario- pero también de México, mercado que no recibió rebaja y que venía ganando terreno sin aumentar precios.

El ajuste tampoco alcanzó a países como Costa Rica, Colombia y Honduras, todos grandes exportadores de banana hacia Estados Unidos. "Mi intuición es que no cambiará nada. Si subió el precio, se quedará arriba, y quienes se quedarán con esa diferencia serán las tiendas", señaló el importador.

Crecen las ventajas para algunos países

Pese a las dudas en el mercado estadounidense, el alivio arancelario sí representa una mejora para productores en Centroamérica y Sudamérica. Según Thomas-Stivalet, Guatemala es el país más beneficiado, ya que su mercado natural siempre ha sido Estados Unidos. En cambio, Ecuador, uno de los mayores exportadores mundiales, había redirigido buena parte de su fruta a Europa, Rusia y Asia en los últimos años.

La medida también es relevante para cadenas logísticas estadounidenses. Daniella Velázquez De León, de Organics Unlimited, recordó que la reciente reorientación de exportaciones hacia Asia había reducido la disponibilidad de fruta para el mercado norteamericano, presionando precios. Con la reducción de aranceles, parte de esa presión podría aliviarse, aunque el abastecimiento seguirá ajustado.

"La eliminación de tarifas a productos que Estados Unidos no produce en volumen suficiente es un paso importante. Pero eso no significa que estos alimentos vayan a ser baratos. La oferta global es limitada y seguirá así el próximo año", indicó Velázquez De León, aludiendo a problemas de producción en países como Ecuador, afectado por temperaturas inusualmente frías y la amenaza del hongo TR4.

Impacto en contratos y estacionalidad

Además del precio minorista, los importadores observan efectos en los contratos mayoristas. Thomas-Stivalet señaló que la medida "llega justo en plena temporada de negociación de contratos", por lo que podría alterar acuerdos que aún no estaban cerrados.

En la empresa Seald Sweet, su representante GT Parris afirmó que recibieron la notificación de la eliminación de aranceles durante el fin de semana, aunque piden cautela: "Todavía no está claro por qué algunos productos quedaron fuera y qué ajustes adicionales podrían venir".

Aun así, Parris reconoció que el alivio traerá beneficios al mercado. "Es un desarrollo positivo para productores y para toda la cadena. Si más productos quedan fuera de la lista arancelaria, el impacto será aún mayor".

Estabilidad para los importadores

Velázquez De León coincidió en que la medida aporta previsibilidad. "Para importadores familiares como nosotros, esto trae estabilidad y menos incertidumbre. En un sector donde el clima, las enfermedades y los costos laborales generan presión constante, la reducción de un riesgo de política comercial es un alivio".

Pese a ello, los importadores coinciden en que el efecto final en el consumidor estadounidense será limitado, ya que los supermercados suelen mantener los precios establecidos incluso cuando bajan los costos de importación. En consecuencia, el alivio arancelario puede mejorar la competitividad de los países latinoamericanos, pero no necesariamente se traducirá en frutas más baratas en los estantes.

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