EE.UU. invierte US$40 millones en investigación agrícola en México
El financiamiento al Cimmyt apunta a mejorar semillas, enfrentar el cambio climático y reforzar la seguridad alimentaria en ambos países.
Estados Unidos destinará 40 millones de dólares al Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo, con sede en México, para fortalecer la investigación agrícola orientada a mejorar la productividad y la resiliencia frente a plagas, enfermedades y variabilidad climática. La iniciativa refuerza la cooperación bilateral en un sector que mantiene dinamismo pese a las tensiones comerciales recientes.
El anuncio se da mientras continúan las discusiones en torno al T-MEC y medidas comerciales adoptadas en los últimos años. En este escenario, la agricultura aparece como un eje de trabajo conjunto, con foco en innovación y desarrollo tecnológico.
El Cimmyt resguarda uno de los bancos de germoplasma más relevantes a nivel global, con más de 28.000 accesiones de maíz y 124.000 de trigo, lo que permite avanzar en el desarrollo de variedades con mayor rendimiento y adaptación a condiciones adversas.
Investigación, productividad y efectos en el mercado agrícola
La inversión permitirá ampliar ensayos en campo, fortalecer centros de innovación y acelerar la transferencia tecnológica hacia productores. Estas acciones buscan mejorar rendimientos, optimizar el uso de insumos y generar impactos económicos en zonas rurales.
De acuerdo con el embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, cerca del 60% del trigo sembrado en Estados Unidos incorpora genética derivada del Cimmyt, lo que refleja la influencia de esta institución en la producción global.
El programa también contempla avances en prácticas agronómicas orientadas a reducir la dependencia de fertilizantes, lo que puede incidir en los costos de producción y en la sostenibilidad del sistema agrícola.
La cooperación entre ambos países se mantiene como un componente relevante dentro de la agenda bilateral, con implicancias que trascienden la producción, incluyendo aspectos vinculados a la estabilidad de los mercados, la seguridad alimentaria y el desarrollo tecnológico.
El financiamiento al Cimmyt consolida el papel de la investigación agrícola como herramienta para enfrentar desafíos estructurales del sector y sostener la producción en un escenario de mayor presión climática y demanda creciente de alimentos.

