El Niño 2026 ganaría fuerza desde mitad de año y amenaza al agro global
La OMM advierte sobre un evento climático intenso desde mitad de 2026, con impactos en temperaturas, lluvias y producción agrícola en América Latina.
La Organización Meteorológica Mundial confirmó el 28 de abril de 2026 que existe una alta probabilidad de que el fenómeno de El Niño se instale entre mayo y julio, con posible intensificación en los meses siguientes, lo que podría alterar significativamente la producción agrícola global y los flujos comerciales agroalimentarios.
El fenómeno cobra relevancia porque impacta directamente en las cadenas de valor agroalimentarias, especialmente en América Latina, una región clave en la exportación de commodities agrícolas como soja, maíz y trigo, afectando precios FOB/CIF, logística y balanza comercial.
La Organización Meteorológica Mundial actualizó sus proyecciones y anticipa un posible evento de El Niño hacia mediados de 2026, con intensidad significativa. El fenómeno podría impactar de lleno en los principales cultivos de exportación de Argentina, elevando riesgos productivos y comerciales. (Fuente: Bloomberg / Foto: Natalia Favre)
Un cambio global en marcha
Los modelos climáticos muestran un rápido calentamiento del Pacífico ecuatorial, lo que anticipa un evento de El Niño con alto nivel de confianza técnica. Según la OMM, las temperaturas globales estarán por encima de lo normal en gran parte del planeta durante el próximo trimestre.
Este escenario introduce volatilidad en los mercados agrícolas internacionales, donde América Latina mantiene ventajas comparativas clave en exportaciones agroalimentarias, pero también enfrenta alta exposición a la variabilidad climática.
Aumento de las temperaturas globales: turbinas eólicas al atardecer en el proyecto Baffin de Avangrid Renewables, en Sarita, Texas (EE.UU.), reflejan el contexto de transición energética frente al calentamiento climático. (Foto: Bloomberg / Eddie Seal)
Impacto en el comercio agrícola de América Latina
El fenómeno tiene implicancias directas sobre los flujos comerciales y la competitividad agroexportadora. En el Cono Sur, El Niño suele generar mayores precipitaciones, lo que puede beneficiar ciertos cultivos, pero también provocar inundaciones, pérdidas logísticas y presión sobre la infraestructura portuaria y vial.
En contraste, otras regiones agrícolas del mundo enfrentan sequías, lo que podría reconfigurar los mercados agrícolas regionales y globales, generando oportunidades para América Latina en términos de diversificación de mercados y precios internacionales.
Sin embargo, las barreras no arancelarias, normas fitosanitarias y costos logísticos siguen siendo factores críticos que condicionan la inserción internacional del agro latinoamericano.
Impacto del calor extremo: según organismos de la ONU como la Organización Meteorológica Mundial y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, los efectos varían según el contexto temporal y geográfico, intensificando riesgos sobre sistemas productivos y poblaciones. (Foto: Bloomberg / Nick Paleologos)**
Frente a este escenario, la tecnificación, la agricultura digital y la trazabilidad se consolidan como herramientas clave para mejorar la resiliencia productiva.
El uso de biotecnología, monitoreo climático y sistemas de alerta temprana permite mitigar riesgos asociados a eventos extremos, optimizando la toma de decisiones en tiempo real.
Además, crece la demanda global por productos con menor huella hídrica y de carbono, lo que obliga a los sistemas productivos a adaptarse bajo estándares de sustentabilidad cada vez más exigentes.
Calor extremo: un riesgo sistémico para el agro
La OMM, junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, advierte que el calor extremo se ha convertido en un factor estructural que afecta la productividad agrícola y la seguridad alimentaria global.
Más de mil millones de personas podrían ver afectados sus medios de vida, especialmente en sectores rurales. El impacto sobre cultivos, ganado y mano de obra agrícola refuerza la necesidad de financiamiento climático y políticas de adaptación.
el agro frente a un nuevo ciclo climático
Si bien cada episodio de El Niño es único, su recurrencia en un contexto de cambio climático amplifica los efectos sobre los sistemas agroalimentarios.
No hay evidencia de que aumente su frecuencia, pero sí de que sus impactos se intensifican debido al calentamiento global, generando eventos más extremos. Para América Latina, esto representa tanto un desafío como una oportunidad:
- Fortalecer la integración regional mediante acuerdos como MERCOSUR y la Alianza del Pacífico
- Mejorar la logística de exportación e infraestructura
- Impulsar el valor agregado y la innovación agroexportadora
El posible desarrollo de un El Niño intenso en 2026 marca un punto crítico para el comercio agrícola mundial. América Latina, como actor estratégico en la seguridad alimentaria global, deberá acelerar su adaptación climática, mejorar su competitividad y profundizar su inserción internacional.

