Fenómeno de El Niño 2026 amenaza agro y energía en América Latina con impacto desigual
El Niño vuelve al radar y pone en jaque al agro y la energía en la región. Sequías, inundaciones y presión inflacionaria ya preocupan.
En abril de 2026, organismos como la Organización Meteorológica Mundial (WMO) advirtieron sobre un riesgo creciente de un evento de El Niño hacia la segunda mitad del año, con una probabilidad del 61%, según la NOAA. El fenómeno es relevante porque puede afectar la producción agropecuaria, alterar los flujos comerciales agroalimentarios y presionar la inflación en América Latina.
El impacto sería desigual entre subregiones, afectando tanto la disponibilidad de alimentos como la logística de exportación y la infraestructura rural, elementos clave en la competitividad del comercio agrícola América Latina.
| Región | Tipo de riesgo climático | Impacto en el agro |
|---|---|---|
| Centroamérica y Corredor Seco | Sequía y altas temperaturas | Pérdidas agrícolas y caída de rendimientos |
| Perú y Ecuador (zonas costeras) | Lluvias extremas e inundaciones | Daños en cultivos, problemas en cosecha y logística |
| Amazonía y norte de Sudamérica (Colombia, Venezuela, Brasil) | Sequía hidrológica, incendios forestales y temperaturas extremas | Degradación de suelos y riesgo productivo |
| Sur de Brasil, Uruguay, Paraguay y norte/noreste de Argentina | Exceso de lluvias e inundaciones | Anegamientos y afectación en infraestructura rural |
En términos productivos, el fenómeno altera los calendarios agrícolas, impacta la trazabilidad y puede generar restricciones indirectas vinculadas a barreras no arancelarias, especialmente en mercados exigentes.
| Subregión / Sistema productivo | Cultivos / Actividades sensibles | Riesgos e impactos en el agro |
|---|---|---|
| Centroamérica y Corredor Seco | Maíz y frijol | Alta vulnerabilidad a sequías y estrés térmico |
| Sudamérica (zonas agrícolas extensivas) | Soja | Sensibilidad a lluvias o sequías en fases críticas |
| Diversas subregiones | Arroz, café, caña de azúcar, cacao, ganadería | Impacto en calidad, producción y sostenibilidad |
| Dimensión | Descripción | Consecuencia productiva |
|---|---|---|
| Productividad | Eventos climáticos extremos | Menor volumen exportable |
| Calidad | Exceso de humedad o calor | Pérdida de valor agregado |
| Operatividad | Disrupciones climáticas | Aumento de costos logísticos |
Se estima que el sector agropecuario absorbe hasta el 26% de los daños por desastres climáticos, lo que refuerza su exposición frente a la variabilidad climática.
Energía, inflación y respuesta regional ante un escenario de riesgo creciente
El impacto de El Niño también se extiende a la seguridad energética. En América Latina, cerca del 50% de la electricidad proviene de fuentes hidroeléctricas, lo que vuelve a la región particularmente sensible a cambios en los regímenes de lluvias.
La reducción de caudales puede derivar en menor generación y mayor uso de fuentes térmicas, encareciendo los costos y afectando la balanza comercial energética. Este escenario se combina con una mayor demanda de energía por temperaturas elevadas, generando presión adicional sobre los sistemas.
En paralelo, los efectos macroeconómicos incluyen menor crecimiento económico -con estimaciones de caída de hasta 1,7 puntos del PIB en algunos países- y un aumento de la inflación impulsado por los precios de alimentos y energía.
Frente a este contexto, la respuesta pasa por fortalecer la resiliencia en las cadenas de valor agroalimentarias y energéticas. La planificación anticipada y la inversión en infraestructura, junto con mejoras en la gestión del agua y la adopción de tecnologías, aparecen como ejes centrales.
La incorporación de agricultura digital, semillas adaptadas y mejores sistemas de monitoreo climático permite mitigar impactos, mientras que en energía se vuelve clave avanzar en diversificación y integración regional.

