El Niño costero amenaza las agroexportaciones de Perú en 2026
Lluvias intensas ya afectan zonas agrícolas del norte peruano y generan alerta en el sector exportador de arándanos, uvas y paltas.
El crecimiento del sector agroexportador de Perú, uno de los motores del comercio agrícola en América Latina, enfrenta un nuevo desafío climático. Las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño costero comienzan a impactar zonas productoras del norte del país y generan preocupación entre productores y exportadores.
El evento climático, provocado por el calentamiento de las aguas del Pacífico frente a las costas de Perú y Ecuador, suele provocar precipitaciones intensas, inundaciones y daños en infraestructura agrícola. Aunque el fenómeno se mantiene por ahora en una fase débil, las lluvias ya han comenzado a afectar plantaciones frutícolas.
Los primeros reportes del sector indican que miles de hectáreas de cultivos frutales han sufrido daños en regiones productoras del norte, una de las áreas clave para la producción destinada a mercados internacionales.
Perú se ha consolidado durante la última década como uno de los principales exportadores de alimentos frescos del hemisferio sur. Productos como arándanos, uvas, paltas, mangos, espárragos y cítricos han permitido al país expandir su presencia en mercados como Estados Unidos, Europa y Asia.
En 2025, las exportaciones agroindustriales superaron los 15.000 millones de dólares, impulsadas principalmente por el crecimiento de los llamados superfoods, frutas con alta demanda internacional por su valor nutricional.
Entre ellos destacan los arándanos, cultivo en el que Perú se posicionó como el mayor exportador mundial, seguido por otros productos clave como uvas de mesa y paltas.
Impacto en la producción frutícola
Las lluvias persistentes pueden afectar directamente el rendimiento de varios cultivos. En el caso del mango, productores estiman que la campaña actual podría registrar caídas cercanas al 10% en la producción debido a las condiciones climáticas adversas.
Otros cultivos sensibles, como arándanos y cítricos, también enfrentan riesgos asociados al exceso de humedad, que favorece la aparición de enfermedades en las plantaciones.
Además, tras los episodios de lluvia intensa suelen registrarse periodos de altas temperaturas, lo que puede afectar la calidad de la fruta destinada a exportación.
La temporada actual coincide con la cosecha de paltas, mientras que la producción de arándanos y cítricos se intensificará hacia mediados de año, lo que mantiene en alerta al sector.
Riesgos para la logística y la economía
El impacto de las lluvias no se limita a los cultivos. Las precipitaciones también generan daños en carreteras, infraestructura hidráulica y sistemas de transporte, lo que puede afectar el traslado de productos desde las zonas agrícolas hacia los puertos.
En varias regiones del país se han registrado inundaciones, deslizamientos y afectaciones a miles de personas, lo que llevó a las autoridades a declarar estado de emergencia en distintas zonas del territorio.
El recuerdo del El Niño costero de 2017 todavía está presente en el sector productivo. Aquel evento dejó más de un centenar de víctimas y provocó pérdidas económicas significativas, afectando tanto a la agricultura como a la infraestructura nacional.
Si las lluvias se intensifican en las próximas semanas, el fenómeno podría impactar la producción agrícola, las exportaciones y la logística del comercio exterior, en un momento en que el agro peruano atraviesa uno de los períodos de mayor expansión de su historia.
Para el sector exportador, el desafío será proteger cultivos, reforzar sistemas de drenaje y mantener el flujo de envíos internacionales, en un contexto climático cada vez más impredecible.

