El Niño amenaza al agro mundial y pone en alerta a América Latina, África y Asia
El fenómeno climático vuelve a encender las alarmas por su impacto sobre las cosechas, el agua y la economía. Expertos advierten que la prevención será clave para reducir pérdidas millonarias.
El fenómeno climático de El Niño volvió a ocupar el centro de las preocupaciones internacionales este 31 de julio, luego de que científicos y economistas advirtieran que un nuevo episodio podría provocar sequías, inundaciones, pérdidas agrícolas y mayores presiones económicas en distintas regiones del mundo. La advertencia cobra especial relevancia para América Latina, África y Asia, donde millones de productores dependen de la estabilidad climática para garantizar la producción de alimentos y el abastecimiento de los mercados.
Especialistas internacionales sostienen que América Latina podría enfrentar un escenario especialmente complejo debido a la combinación de eventos climáticos extremos y la reducción en la disponibilidad de fertilizantes y semillas híbridas, afectada por las tensiones geopolíticas en el Estrecho de Ormuz. Esta combinación incrementa la vulnerabilidad de la producción agrícola justo cuando el fenómeno de El Niño comienza a intensificarse y amenaza con alterar los patrones normales de lluvias en buena parte del continente.
Los impactos no serán uniformes. En Perú, las proyecciones indican que la costa norte podría enfrentar fuertes inundaciones, mientras que las regiones andinas sufrirían una marcada escasez de agua, comprometiendo la disponibilidad para riego y consumo humano. Una situación similar podría repetirse entre el norte y el sur de Chile, donde las diferencias regionales en precipitaciones volverían a generar desafíos para la agricultura, la ganadería y la gestión de los recursos hídricos.
Economistas especializados en seguridad alimentaria insisten en que invertir en prevención resulta mucho más rentable que actuar después de los desastres. Según las estimaciones presentadas, cada dólar destinado a medidas preventivas puede generar un retorno cercano a siete dólares, mientras que las respuestas implementadas una vez ocurridas las emergencias apenas alcanzan beneficios significativamente menores. La preparación temprana aparece así como una herramienta estratégica frente a un clima cada vez más variable.
África, Asia y otras regiones ya sienten los efectos del nuevo escenario climático
En África, los servicios meteorológicos advierten que este evento podría convertirse en uno de los episodios de El Niño más intensos registrados, si continúan las actuales condiciones de calentamiento del océano Pacífico. La preocupación se concentra en la persistencia de las sequías sobre el Sahel, mientras que países como Mozambique todavía muestran las consecuencias económicas y sociales dejadas por el ciclón Idai de 2019, cuya recuperación demandó varios años.
La experiencia reciente también refuerza las advertencias. Entre 2023 y 2024, el anterior episodio de El Niño provocó graves sequías en el sur de África, mientras que el este del continente sufrió lluvias extraordinarias e inundaciones. Como consecuencia, se registraron fuertes pérdidas de cultivos, incrementos en los precios de los alimentos y niveles récord del mar en distintas zonas costeras, afectando tanto a la producción agrícola como a la infraestructura.
En Asia, la preocupación trasciende al sector agropecuario y alcanza a la economía en su conjunto. Bancos centrales de países como Filipinas, Indonesia, Corea del Sur, Pakistán y Sri Lanka ya elevaron las tasas de interés durante este año, y analistas consideran que un episodio severo de El Niño podría mantener elevados los costos financieros durante los próximos meses. Además, monedas más débiles incrementan la exposición de estas economías al aumento de los precios internacionales de alimentos y energía.
Mientras tanto, los problemas vinculados al agua también se profundizan en otras regiones. En Europa, la disminución de los niveles de lagos y cursos fluviales refleja una creciente presión sobre los recursos hídricos. En América del Norte, autoridades de Arizona, California y Nevada avanzan en nuevos acuerdos para reducir en aproximadamente un 20% el uso del agua del río Colorado durante los próximos dos años como parte de una estrategia para enfrentar la prolongada sequía que afecta al oeste estadounidense.
Las señales del cambio climático también se reflejan en otros indicadores preocupantes. Europa registra un aumento de las muertes asociadas al calor extremo, mientras que los incendios forestales en España y Francia fueron favorecidos por condiciones climáticas que científicos consideran significativamente más probables debido al calentamiento global. A ello se suman los 18 millones de toneladas de CO? emitidas este año por incendios forestales en Europa, con Francia registrando niveles históricos para esta época.
Frente a este panorama, especialistas coinciden en que El Niño vuelve a demostrar que los fenómenos climáticos ya no representan únicamente un desafío ambiental, sino también un factor determinante para la producción agrícola, la seguridad alimentaria, la estabilidad económica y la disponibilidad de agua. Para los países productores de alimentos, fortalecer la infraestructura, mejorar la gestión del riesgo y acelerar las inversiones en adaptación será determinante para reducir el impacto de uno de los eventos climáticos más influyentes del planeta.

