El Niño amenaza la próxima cosecha y estas son las zonas donde el riesgo es mayor
Las proyecciones climáticas anticipan un escenario de lluvias extremas y pérdidas productivas en Sudamérica. Soja, maíz, trigo y azúcar figuran entre los cultivos más expuestos.
Las previsiones climáticas para el último trimestre de 2026 vuelven a colocar al Fenómeno El Niño en el centro de la escena agrícola. Distintos análisis internacionales coinciden en que Colombia, Perú, Brasil y Argentina aparecen entre los países latinoamericanos con mayor nivel de exposición si el evento alcanza la intensidad prevista entre octubre y diciembre, un período que coincide con etapas decisivas para la siembra y el desarrollo de los principales cultivos de la región.
La preocupación no se limita al impacto sobre el clima. Sudamérica concentra una parte significativa de la oferta mundial de soja, maíz, trigo, azúcar y otros alimentos, por lo que cualquier reducción en la producción puede trasladarse rápidamente a los mercados internacionales, afectar el abastecimiento y generar nuevas presiones sobre los precios.
En este escenario, los especialistas advierten que las consecuencias también podrían sentirse sobre la inflación, debido al encarecimiento de los alimentos y a las dificultades que suelen enfrentar sectores dependientes del recurso hídrico, especialmente en los países andinos.
Soja, maíz, trigo y azúcar figuran entre los cultivos más vulnerables
Brasil aparece como uno de los focos de mayor atención porque la fase más intensa de El Niño coincidiría con la implantación de la soja y el maíz de primera, una etapa donde el exceso de precipitaciones puede retrasar las labores de campo, complicar la emergencia de los cultivos y reducir el potencial productivo.
Las proyecciones indican que la cosecha brasileña de maíz podría registrar una caída cercana al 10% si se consolidan las condiciones climáticas previstas. La producción de azúcar también enfrentaría riesgos por el exceso de humedad en las regiones cañeras, con una reducción estimada cercana al 5% respecto de un escenario climático normal.
En Argentina, el principal interrogante se concentra sobre el trigo. Las lluvias por encima de los valores habituales podrían afectar amplias zonas productivas durante etapas críticas del cultivo. Algunos escenarios contemplan que hasta 10 millones de toneladas podrían quedar expuestas a pérdidas por inundaciones, anegamientos o problemas sanitarios, una situación que tendría repercusiones sobre las exportaciones y la oferta regional de cereal.
Perú y Colombia, por su parte, enfrentan un panorama diferente pero igualmente desafiante. Allí, el impacto del fenómeno suele reflejarse tanto en la producción agrícola como en el abastecimiento interno de alimentos, con efectos que terminan trasladándose a los precios al consumidor.
El mayor desafío llega con costos elevados y márgenes más ajustados
La posible llegada de un evento intenso encuentra al sector agropecuario en un contexto de costos de producción todavía elevados, particularmente por el comportamiento de los fertilizantes y de otros insumos estratégicos que continúan condicionados por las tensiones geopolíticas y las dificultades logísticas en el comercio internacional.
Para los productores, esto implica enfrentar un doble desafío: por un lado, la incertidumbre climática y el riesgo de menores rendimientos; por otro, una estructura de costos que deja menos margen para absorber pérdidas productivas.
Más allá de la intensidad que finalmente alcance El Niño, los próximos meses serán determinantes para definir el rumbo de la campaña agrícola sudamericana. La evolución de las lluvias durante la primavera marcará no solo el resultado de las cosechas, sino también el comportamiento de los mercados internacionales de granos y alimentos, en una región que sigue siendo uno de los principales proveedores agrícolas del mundo.

