Clima

El Niño golpea a Asia y dispara el temor por una nueva escalada en los alimentos

La sequía afecta cultivos desde India hasta Australia y empuja al alza los precios del arroz y el trigo. Los mercados observan con preocupación la evolución del fenómeno climático.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

La sequía vuelve a alterar el tablero agrícola mundial. Mientras las señales de un episodio intenso de El Niño se fortalecen en el Pacífico, importantes regiones productoras de Asia y Oceanía comienzan a registrar pérdidas de humedad, retrasos en las siembras y riesgos crecientes para cultivos estratégicos. India, Australia, Tailandia e Indonesia ya observan los primeros efectos de un fenómeno climático que amenaza con reducir la oferta de alimentos y ejercer presión sobre los precios internacionales durante los próximos meses.

Las consecuencias ya empiezan a reflejarse en los mercados. El trigo acumula una suba cercana al 20% desde comienzos de 2026, mientras que el arroz registró aumentos de alrededor del 15% en apenas un mes en varios centros exportadores del sudeste asiático. Aunque todavía no existe una escasez generalizada, operadores y analistas coinciden en que el mercado comenzó a incorporar el riesgo de menores cosechas en algunas de las zonas agrícolas más importantes del planeta.

Los focos de tensión se distribuyen a lo largo de una extensa franja productiva. En India, el comportamiento errático del monzón amenaza la planificación agrícola de millones de productores. Las lluvias estacionales aportan cerca del 70% de las precipitaciones anuales del país y son determinantes para cultivos como arroz, soja, maíz, legumbres y caña de azúcar. La posibilidad de precipitaciones por debajo de los valores históricos genera dudas sobre el ritmo de las siembras y sobre el potencial productivo de la campaña.

La atención de los mercados se concentra especialmente en India debido a su enorme influencia sobre el comercio mundial de arroz. El país representa cerca del 40% de las exportaciones globales del cereal y cualquier reducción significativa de la oferta podría repercutir rápidamente sobre los precios internacionales. Aunque las reservas actuales continúan siendo elevadas, algunos operadores consideran que el gobierno podría revisar su política exportadora si el escenario climático se complica durante la segunda mitad del año.

En el sudeste asiático, los agricultores también observan con cautela la evolución de las lluvias. En Tailandia, la disponibilidad de agua se ha convertido en una variable decisiva para determinar si será posible realizar una segunda cosecha de arroz. Muchos productores prefieren esperar antes de ampliar las siembras ante la incertidumbre sobre el comportamiento del clima durante los próximos meses.

Indonesia enfrenta desafíos similares. Allí, además de los cultivos alimentarios, la sequía amenaza a las plantaciones de palma aceitera, una actividad clave para la economía nacional y para el abastecimiento mundial de aceites vegetales. La falta de humedad durante períodos prolongados puede afectar la productividad y alterar los volúmenes destinados a exportación.

Australia tampoco escapa al fenómeno. Las recientes precipitaciones permitieron avanzar parcialmente con las labores agrícolas, pero las perspectivas para el trigo continúan condicionadas por la evolución de El Niño. Los agricultores temen que las temperaturas elevadas y la escasez de lluvias durante etapas críticas del desarrollo de los cultivos terminen afectando los rendimientos.

El desafío climático se suma además a otro problema que aún no termina de resolverse: el encarecimiento de los insumos agrícolas. Fertilizantes, combustibles y costos logísticos siguen ejerciendo presión sobre la rentabilidad de los productores. Algunos analistas advierten que una eventual reducción en la disponibilidad de fertilizantes podría amplificar las pérdidas productivas derivadas de la sequía y limitar la capacidad de respuesta del sector.

Meteorólogos internacionales consideran que el episodio de El Niño podría fortalecerse durante la segunda mitad de 2026. De confirmarse ese escenario, gran parte de Asia y Oceanía enfrentaría un período más cálido y seco de lo habitual, mientras otras regiones del mundo recibirían precipitaciones por encima de los promedios históricos.

Más allá de las cifras de producción, el comportamiento del clima durante los próximos meses tendrá consecuencias directas sobre la disponibilidad de alimentos, la evolución de los precios y las decisiones comerciales de varios de los principales exportadores agrícolas del mundo. Por eso, cada informe meteorológico comienza a ser seguido con la misma atención que los reportes de cosecha.

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