Agricultura Sostenible

Más de 6.000 árboles llegan al oriente de El Salvador para transformar la producción rural

Un programa de agricultura inteligente impulsa la entrega de árboles frutales y fertilizantes a 150 productores para mejorar ingresos, resiliencia y seguridad alimentaria.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Al menos 150 productores del oriente de El Salvador recibieron 6.390 árboles frutales y 159 sacos de fertilizante como parte de un programa destinado a impulsar sistemas agroforestales en 331 hectáreas. La iniciativa, ejecutada por el Instituto Global para el Crecimiento Verde (GGGI) con apoyo técnico del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA), busca fortalecer la resiliencia productiva frente a los desafíos climáticos y mejorar las oportunidades económicas de las familias rurales.

Los beneficiarios pertenecen a los departamentos de Usulután, San Miguel, Morazán y La Unión, donde se desarrollará la segunda fase del programa de agricultura inteligente y fortalecimiento de capacidades para mujeres y jóvenes.

Árboles frutales para diversificar ingresos y proteger los suelos

El proyecto contempla la implementación de 159 sistemas agroforestales, una estrategia que combina árboles con actividades agrícolas para mejorar el aprovechamiento de la tierra y generar nuevas fuentes de ingresos.

Entre las especies distribuidas se encuentran zapote, magaña, limón pérsico, naranja Valencia, mandarina Reina, mango y aguacate, cultivos con potencial comercial y alta demanda en distintos mercados.

Según el GGGI, la incorporación de árboles en las parcelas permitirá diversificar la producción, reducir riesgos asociados a eventos climáticos extremos y fortalecer la seguridad alimentaria de las familias participantes.

La asistencia técnica del CENTA acompañará todo el proceso mediante capacitación, transferencia tecnológica y seguimiento a los productores para garantizar el adecuado establecimiento de los sistemas.

Más resiliencia climática y nuevas oportunidades para el campo

La representante del GGGI para Mesoamérica, Laura Aguirre, destacó que los sistemas agroforestales generan beneficios que van más allá de la producción de frutas.

Según explicó, los árboles contribuyen a conservar la humedad del suelo, proteger la biodiversidad y aumentar la captura de carbono, aspectos cada vez más valorados en una agricultura que busca adaptarse a las nuevas condiciones climáticas.

Además de la entrega de insumos, el programa incorpora actividades de formación en asociatividad y gestión empresarial para fortalecer las capacidades comerciales de los productores.

La iniciativa también contempla la construcción y equipamiento de estaciones agrometeorológicas, una herramienta que permitirá generar y difundir información climática para apoyar la toma de decisiones en el campo.

Con esta nueva etapa, el proyecto apuesta a que la agroforestería se convierta en una alternativa productiva capaz de combinar rentabilidad, sostenibilidad ambiental y mayor estabilidad para las familias rurales del oriente salvadoreño.

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