El Salvador enfrenta 99 días extra de calor y golpea al café
Un informe internacional ubica al país como el más afectado del cinturón cafetalero por temperaturas superiores a 30 °C entre 2021 y 2025. La presión climática ya impacta en rendimientos y precios.
El Salvador es hoy el país productor de café más afectado por el calor extremo asociado al cambio climático, según un análisis de Climate Central que evaluó el impacto de temperaturas superiores a 30 °C en 25 naciones del denominado cinturón del café entre 2021 y 2025.
El estudio determinó que el país centroamericano registró en promedio 99 días adicionales al año con "calor perjudicial para el café", la cifra más elevada del grupo analizado. Le siguen Nicaragua con 77 días y Tailandia con 75. En conjunto, las 25 naciones -que representan el 97 % de la producción mundial- experimentaron más jornadas de calor extremo atribuibles a la contaminación por carbono.
El impacto no es solo estadístico. La Asociación Cafetalera de El Salvador (Acafesal) había advertido en 2025 que las lluvias atípicas y los picos de temperatura alteraron los ciclos de floración, adelantando procesos biológicos y afectando rendimientos. El café es especialmente sensible a cambios bruscos en temperatura y precipitación. Cuando el calor intenso se combina con humedad, se generan condiciones propicias para la propagación de la roya del café, hongo que puede devastar plantaciones enteras.
El informe también dialoga con proyecciones climáticas de largo plazo. El documento "Estado de la Nación" advirtió que más del 30 % de los municipios salvadoreños podrían enfrentar disminuciones de precipitación de entre 1 % y 40 % hacia finales de siglo (2079-2099), escenario que compromete la viabilidad productiva en zonas tradicionalmente cafetaleras.
El fenómeno no es exclusivo de Centroamérica. Las cinco mayores potencias productoras -Brasil, Vietnam, Colombia, Indonesia y Etiopía- que concentran el 75 % del suministro global, registraron en promedio 57 días adicionales anuales de temperaturas dañinas. Brasil, responsable del 37 % del volumen mundial, sumó 70 días por encima del umbral crítico para el arábica.
El café arábica -que representa entre 60 % y 70 % del mercado global- requiere condiciones específicas de temperatura y lluvia. Superar los 30 °C limita su crecimiento, reduce calidad y productividad, y presiona la oferta internacional. No es un dato menor: se consumen más de 2.000 millones de tazas diarias en el mundo. Entre 2023 y 2025, los precios casi se duplicaron y alcanzaron máximos históricos en febrero de 2025, reflejando tensiones productivas y climáticas.
El análisis utilizó el Climate Shift Index para comparar temperaturas observadas con escenarios hipotéticos sin emisiones de carbono. Además del calor, influyen sequías, alteraciones en los patrones de lluvia, plagas y enfermedades, que en conjunto configuran un entorno de mayor riesgo para pequeños y medianos productores.
Expertos advierten que, sin adaptación, la superficie apta para el cultivo podría reducirse hasta 50 % hacia 2050. Las estrategias incluyen sistemas agroforestales bajo sombra, mejora genética y fortalecimiento de la resiliencia climática. Sin embargo, organizaciones internacionales señalan que los pequeños productores -responsables de entre 60 % y 80 % del café mundial- reciben apenas 0,36 % de los fondos globales destinados a adaptación.
El Salvador, con una caficultura históricamente ligada a su economía rural y a su identidad productiva, enfrenta así un desafío estructural que combina clima, financiamiento y sostenibilidad en uno de los cultivos más sensibles del comercio agrícola global.

