El Salvador acelera su estrategia climática con nuevas semillas que llegarán al campo en 2026
El CENTA presentó nuevas variedades de frijol, sorgo, yuca y ejote desarrolladas para enfrentar sequías, altas temperaturas y plagas. Con foco en rendimiento, nutrición y menor uso de insumos.
El Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal "Enrique Álvarez Córdova" (CENTA) dio a conocer un nuevo paquete de variedades mejoradas de frijol, sorgo, yuca y ejote, orientadas a responder a los efectos cada vez más visibles del cambio climático sobre la producción agrícola en El Salvador. Las nuevas semillas, desarrolladas mediante procesos de mejoramiento genético, comenzarán a comercializarse en la temporada agrícola 2026, marcando un paso clave en la estrategia oficial para fortalecer la resiliencia del sector.
Durante la presentación, el viceministro de Agricultura y Ganadería (MAG), Óscar Domínguez, destacó que estas variedades no solo apuntan a tolerar condiciones climáticas adversas, sino también a mejorar la rentabilidad y el perfil nutricional de los cultivos, un aspecto central en un país donde la agricultura cumple un rol estratégico en la seguridad alimentaria. Desde el organismo técnico subrayaron que se trata de tecnologías adaptadas a la realidad productiva local, pensadas para pequeños y medianos agricultores.
Entre los desarrollos más destacados figura el frijol CENTA Rojo Oriental, una variedad con alta tolerancia a la humedad limitada y a las temperaturas elevadas, dos factores cada vez más frecuentes en los ciclos agrícolas de la región. Este material ofrece un rendimiento estimado de 35 quintales por manzana y presenta resistencia a plagas como el mosaico dorado amarillo y el mosaico común, además de una buena respuesta frente a enfermedades fungosas y bacterianas. Esta característica permite reducir la aplicación de pesticidas, con impacto directo en los costos de producción y en la sostenibilidad ambiental del sistema.
En sorgo, el CENTA Superior fue presentado como una alternativa estratégica frente a la variabilidad climática. Se trata de una variedad de ciclo corto, de aproximadamente 85 días, lo que permite mayor flexibilidad en la planificación de siembras. Además, al ser de polinización libre, la semilla puede reutilizarse hasta por cinco ciclos productivos, una ventaja relevante en contextos de costos ajustados y acceso limitado a insumos.
El paquete tecnológico también incluye dos nuevas variedades de yuca. Por un lado, la CENTA Amarilla Biofortificada, que combina rendimientos hasta 51 % superiores a los materiales tradicionales con un alto contenido de carotenoides y zinc, aportando valor desde el punto de vista nutricional. Por otro, la CENTA Sonzacate, que se destaca por su mayor contenido proteico y un comportamiento productivo estable. En términos de rendimiento, la yuca amarilla alcanza 58,78 toneladas por hectárea, mientras que Sonzacate llega a 41,6 t/ha, cifras que refuerzan su potencial tanto para el consumo interno como para esquemas comerciales.
La propuesta se completa con el ejote Vigna EVC-01, una variedad de ciclos muy cortos, entre 45 y 50 días, y un rendimiento de 169,1 quintales por hectárea. Se trata de un cultivo con alto valor nutricional, rico en proteína, fibra, hierro y minerales esenciales, lo que amplía su atractivo no solo para el productor, sino también para los programas de alimentación y mercados locales.
Con esta presentación, el CENTA consolida su rol como principal generador de tecnología agrícola en El Salvador, en un contexto donde la adaptación al cambio climático dejó de ser una proyección futura para convertirse en una necesidad inmediata. La disponibilidad de semillas más resistentes, productivas y nutritivas aparece como una herramienta clave para sostener los rendimientos, mejorar ingresos y reducir riesgos en el campo. La apuesta oficial apunta a que, a partir de 2026, estas variedades comiencen a escalar en superficie y se conviertan en un pilar de la agricultura salvadoreña frente a un escenario climático cada vez más desafiante.

