El Salvador

El Salvador apuesta por la tecnología y adelanta la siembra para enfrentar la sequía

Con 135 mil manzanas de maíz y 30 mil de frijol ya establecidas, productores y autoridades buscan asegurar el abastecimiento de alimentos ante un escenario climático desafiante.

Ana Silva
Periodista agropecuaria especializada en sostenibilidad, innovación y desarrollo rural en América Latina.

El Salvador llegó al inicio de la temporada crítica de sequía con 135 mil manzanas de maíz y 30 mil manzanas de frijol sembradas, una superficie que, según referentes del sector agropecuario, permitiría garantizar el abastecimiento interno de granos básicos durante los próximos meses. La estrategia combinó una planificación anticipada de las siembras, el uso de semillas mejoradas, fertilizantes especiales y nuevas tecnologías para reducir el impacto de los fenómenos climáticos previstos para la segunda mitad del año.

La información fue confirmada por Mateo Rendón, coordinador nacional de la Mesa Agropecuaria Rural e Indígena, quien explicó que la decisión de adelantar las siembras surgió luego de analizar pronósticos climáticos adversos asociados al denominado Súper Niño, fenómeno que podría provocar períodos prolongados de sequía y temperaturas superiores a lo normal.

Productores y técnicos priorizaron la siembra en aquellas zonas donde las lluvias llegaron de forma temprana y la humedad del suelo era suficiente para asegurar el desarrollo de los cultivos.

La estrategia permitió concentrar buena parte de las labores agrícolas entre la última semana de abril y los primeros días de mayo, con el objetivo de que los cultivos alcanzaran etapas avanzadas de crecimiento antes de la llegada de la canícula prevista para mediados de julio.

Según Rendón, las áreas con mejores condiciones climáticas se ubicaron principalmente en Morazán Norte, Chalatenango Norte, Santa Ana Norte y Centro, Ahuachapán Norte y Sur, Sonsonate Norte, La Libertad Centro y Cuscatlán Norte, regiones donde las precipitaciones permitieron avanzar con el calendario agrícola sin mayores inconvenientes.

El dirigente sostuvo que las estimaciones actuales permiten mirar con mayor tranquilidad el abastecimiento interno de alimentos. "Tenemos para subsistir", afirmó al referirse a la superficie sembrada y al potencial productivo esperado para la cosecha.

Semillas mejoradas, drones y fertilizantes especiales impulsan la estrategia

Uno de los pilares del plan implementado este año fue la incorporación de herramientas tecnológicas y nuevas prácticas agronómicas destinadas a fortalecer la resistencia de los cultivos frente al estrés hídrico.

El Ministerio de Agricultura distribuyó semillas de maíz y frijol de alto rendimiento, además de fertilizantes y productos foliares formulados para estimular el desarrollo radicular de las plantas. La intención es que los cultivos logren raíces más profundas capaces de acceder a reservas de humedad durante los períodos de escasez de lluvias.

Las acciones fueron coordinadas junto con más de 160 líderes agropecuarios y contaron con apoyo técnico de organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Banco de Fomento Agropecuario (BFA).

Dentro de las innovaciones incorporadas también aparece el uso creciente de drones agrícolas, especialmente entre productores de mayor escala. Estas herramientas permiten aplicar fertilizantes, bioestimulantes y otros insumos con mayor precisión, optimizando recursos y reduciendo costos operativos.

El Salvador apuesta por la tecnología y adelanta la siembra para enfrentar la sequía

La meta fue que las plantaciones alcanzaran etapas avanzadas de desarrollo antes del período más seco del año. De acuerdo con Rendón, muchos cultivos de maíz podrían encontrarse en fase de elote hacia mediados de julio, mientras que los lotes de frijol ya mostrarían niveles importantes de maduración.

No todas las regiones del país pudieron avanzar al mismo ritmo. En sectores del denominado corredor seco, especialmente en departamentos como Usulután, San Miguel y La Unión, la falta de lluvias obligó a retrasar las siembras.

Los productores de esas zonas optaron por esperar mejores condiciones antes de arriesgar semillas e insumos en terrenos con baja disponibilidad de agua. Según el referente agropecuario, la experiencia de los agricultores sigue siendo una herramienta fundamental para tomar decisiones frente a escenarios climáticos inciertos.

El apoyo institucional también contempla inversiones en infraestructura hídrica. Entre las medidas anunciadas figuran la instalación de bombas, reservorios, pozos y sistemas de almacenamiento de agua destinados a mejorar el acceso al riego en áreas productivas estratégicas.

Además, se prevé la entrega de tanques plásticos para pequeños productores ubicados en zonas de ladera, donde la disponibilidad de agua suele ser más limitada durante la estación seca.

Las perspectivas productivas acompañan el optimismo del sector. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyecta para el ciclo 2025-2026 una producción de 610 mil toneladas métricas de maíz, lo que representaría un incremento de 22 % respecto a las 500 mil toneladas obtenidas en la campaña anterior.

Las estimaciones también anticipan una recuperación en otros cultivos relevantes para la economía agrícola salvadoreña, como café, sorgo y azúcar, sectores que buscan recuperarse tras varios años marcados por eventos climáticos extremos.

El Salvador apuesta por la tecnología y adelanta la siembra para enfrentar la sequía

No obstante, Rendón advirtió que los riesgos continúan presentes. Las altas temperaturas y la falta de lluvias podrían afectar especialmente a la ganadería y a los cafetales, por lo que recomendó reforzar prácticas de manejo que ayuden a conservar la humedad y proteger las plantas.

La apuesta salvadoreña combina planificación, tecnología y asistencia técnica en un momento donde la variabilidad climática se convirtió en uno de los principales desafíos para la producción de alimentos. El resultado de esta estrategia comenzará a medirse en los próximos meses, cuando los cultivos enfrenten las condiciones más exigentes de la temporada y se confirme si el país logra asegurar el abastecimiento interno de granos básicos.

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