El sargazo muestra potencial como biofertilizante para tomates en el Caribe
Un estudio del Intec confirmó que el uso de sargazo en cultivos de tomate no generó acumulación preocupante de metales pesados y mejoró nutrientes del suelo.
El Instituto Tecnológico de Santo Domingo presentó resultados alentadores sobre el uso de sargazo como biofertilizante en cultivos de tomate, una alternativa que podría abrir nuevas oportunidades para el aprovechamiento agrícola de esta biomasa que afecta las costas del Caribe.
La investigación, desarrollada junto con la Asociación Banelino, evaluó durante 14 semanas el impacto del biofertilizante derivado del sargazo sobre los suelos y los frutos de tomate. El trabajo determinó que no hubo acumulación preocupante de metales traza en los cultivos ni en las parcelas analizadas, un aspecto considerado determinante para avanzar en el uso agrícola de este recurso.
El estudio forma parte de la tesis doctoral del investigador Yaset Rodríguez Rodríguez y fue publicado en la revista científica Plants.
Menor presencia de arsénico y mejora nutricional del suelo
Uno de los principales puntos analizados por los investigadores fue el comportamiento del arsénico durante el proceso de elaboración del biofertilizante. Según los resultados, la concentración de este elemento fue menor en la fracción líquida aplicada a las plantas que en la biomasa cruda de sargazo.
Los especialistas explicaron que una parte importante del arsénico permanece retenida en los residuos sólidos luego del proceso de fermentación y separación de fases, reduciendo así la presencia del compuesto en el fertilizante utilizado en el cultivo.
En los tomates cosechados, los niveles de arsénico y plomo fueron inferiores a 0,01 mg/kg, mientras que otros elementos de interés ambiental, como cadmio y plomo, permanecieron por debajo de los límites de cuantificación establecidos en el estudio.
Además de la evaluación sanitaria, la investigación detectó mejoras en la fertilidad del suelo. La aplicación del biofertilizante aumentó significativamente la disponibilidad de macronutrientes, con niveles de nitrógeno que alcanzaron los 1.933 mg/kg y potasio de 2.918 mg/kg.
Estos resultados refuerzan el interés por el desarrollo de bioinsumos a partir de residuos naturales, especialmente en regiones donde el sargazo representa un problema ambiental y económico recurrente.
El Caribe busca transformar un problema ambiental en recurso agrícola
La llegada masiva de sargazo a las playas del Caribe se convirtió en uno de los principales desafíos ambientales para varios países de la región en los últimos años. Además del impacto sobre el turismo y los ecosistemas costeros, la acumulación de esta macroalga genera elevados costos de recolección y disposición.
Frente a este escenario, el Intec impulsa distintas líneas de investigación orientadas a transformar el sargazo en productos de valor agregado vinculados con la agricultura sostenible y la bioeconomía circular.
A través del Grupo Interdisciplinario de Investigación de Sargazo (GIIS), el Doctorado en Ciencias Ambientales y la Unidad de Innovación en Bioplásticos y Biomateriales, la institución trabaja en alternativas que permitan utilizar esta biomasa en fertilizantes, biomateriales y otros desarrollos productivos.
Los investigadores aclararon que, pese a los resultados positivos obtenidos en esta primera etapa, todavía son necesarios estudios de largo plazo para analizar posibles efectos acumulativos en los suelos, especialmente en sistemas agrícolas con aplicaciones continuas y bajo diferentes condiciones climáticas y productivas.
El avance científico cobra relevancia para el Caribe, donde distintos gobiernos y centros de investigación buscan alternativas viables para convertir el sargazo en un recurso aprovechable en lugar de un pasivo ambiental creciente.

