Comercio

EE.UU. presiona a Brasil con el azúcar: pone en juego 36% de su cuota preferencial

Washington dejó sin asignar casi 56.000 toneladas destinadas históricamente a Brasil y podría entregarlas a otros países si no logra avances comerciales.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Estados Unidos mantiene en suspenso casi 56.000 toneladas de azúcar que tradicionalmente forman parte de la cuota preferencial de Brasil y podría redistribuirlas entre otros proveedores, en una nueva presión dentro de las negociaciones comerciales entre ambos países. Para el año fiscal estadounidense 2027, Brasil recibió inicialmente 100.000 toneladas frente a las aproximadamente 156.000 habituales, por lo que cerca del 36% de su acceso preferencial quedó pendiente de definición. La disputa importa menos por el volumen que por el negocio: fuera de la cuota, el arancel sobre el azúcar crudo puede multiplicarse más de 20 veces.

La advertencia surgió desde el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). El subsecretario Stephen Vaden señaló durante un encuentro de la industria azucarera en Colorado que todavía resta determinar el destino del volumen no asignado y vinculó esa definición con las propuestas comerciales que Washington reciba.

Eso deja abiertas dos posibilidades. Estados Unidos podría restituir total o parcialmente las toneladas a Brasil o reasignarlas entre otros países habilitados para abastecer el mercado estadounidense bajo condiciones arancelarias preferenciales.

El movimiento aparece mientras los productores azucareros estadounidenses reclaman una protección más estricta del mercado doméstico frente al nivel de importaciones y existencias. Al mismo tiempo, transforma una herramienta tradicional de administración del mercado azucarero en un elemento adicional de la negociación bilateral.

Para el próximo año fiscal, que comienza en octubre, Estados Unidos estableció una cuota arancelaria global cercana a 1,117 millones de toneladas de azúcar, distribuida entre 39 proveedores.

Brasil históricamente participa con alrededor de 156.000 toneladas. Sin embargo, la asignación inicial quedó limitada a 100.000 toneladas, dejando exactamente 55.993 toneladas pendientes.

De US$14,60 a US$338,60: por qué cada tonelada de la cuota vale mucho más

A primera vista, perder 56.000 toneladas parecería tener un impacto limitado para el mayor exportador mundial de azúcar. Y en términos estrictamente volumétricos, lo tiene.

Las estimaciones del USDA sitúan las exportaciones brasileñas de azúcar de la campaña 2025/26 en aproximadamente 35,7 millones de toneladas. Incluso considerando la cuota tradicional completa de Estados Unidos, ese mercado representa menos del 0,5% del volumen exportado por Brasil.

La diferencia aparece cuando se observan los aranceles.

El azúcar crudo que ingresa dentro de la cuota estadounidense enfrenta un arancel cercano a US$14,60 por tonelada. Fuera de ella, la carga puede alcanzar aproximadamente US$338,60 por tonelada.

Eso supone una diferencia de alrededor de US$324 por tonelada, suficiente para alterar completamente la rentabilidad de una operación.

Aplicada sobre las 55.993 toneladas que permanecen sin asignar, esa brecha arancelaria representa potencialmente más de US$18 millones en costos adicionales si un volumen equivalente intentara acceder al mercado estadounidense fuera de las condiciones preferenciales.

Por eso, la discusión tiene una dimensión económica superior a la que sugieren las toneladas involucradas. Brasil puede encontrar otros destinos para ese azúcar, pero perder parte de la cuota significa renunciar a un canal comercial particularmente atractivo.

Washington convierte el acceso al azúcar en una ficha de negociación

La decisión tampoco ocurre de manera aislada. Las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Brasil atraviesan un período de mayor fricción, y Washington busca obtener concesiones en distintos frentes.

La posibilidad de devolver las toneladas pendientes si aparecen propuestas consideradas satisfactorias introduce ahora un incentivo económico concreto dentro de esas conversaciones.

Para Brasil, la presión tiene límites. Su enorme capacidad exportadora reduce la dependencia del mercado estadounidense y permite redireccionar volúmenes hacia otros compradores. Pero eso no significa que la cuota carezca de importancia: el atractivo reside precisamente en las condiciones excepcionales de acceso.

También existe otro elemento que puede modificar el tablero. Si Estados Unidos finalmente distribuye las casi 56.000 toneladas entre terceros países, otros productores de azúcar obtendrían una oportunidad de ingresar al mercado estadounidense con un arancel considerablemente menor.

La discusión interesa así a todo el comercio internacional del azúcar. No porque vaya a desaparecer una cantidad relevante de producto del mercado mundial, sino porque puede cambiar quién obtiene acceso a uno de los destinos con mayor protección arancelaria.

La definición deberá producirse mientras Estados Unidos prepara su esquema de abastecimiento para el nuevo año fiscal. Hasta entonces, Brasil tiene aseguradas 100.000 toneladas, pero mantiene en juego otro 36% de la participación que históricamente recibió.

Con 35,7 millones de toneladas proyectadas para exportación, Brasil difícilmente vea comprometido su liderazgo mundial por esta disputa. Lo que está en juego es algo diferente: quién se queda con uno de los accesos más rentables al mercado estadounidense y qué está dispuesto a negociar para conservarlo.

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