Agricultura

La crisis de los fertilizantes obliga a los productores a apostar por estiércol ante la escalada de costos globales

La guerra con Irán disparó los precios de los fertilizantes nitrogenados y empuja a los productores a recurrir a estiércol, orina y alternativas biológicas para sostener los rindes.

María Fernanda Solís
Periodista agroalimentaria especializada en comercio regional, sostenibilidad, logística y tendencias globales del sector agroindustrial.

Productores agrícolas de Europa, América del Norte y Asia están recurriendo cada vez más al estiércol, fertilizantes elaborados a partir de orina y productos biológicos luego de que la guerra con Irán alterara el suministro mundial de fertilizantes nitrogenados. La suba de precios alcanzó máximos de varios años y amenaza la rentabilidad de los cultivos de cara a las próximas campañas. El fenómeno es clave porque los fertilizantes representan uno de los mayores costos de producción y una escasez prolongada podría afectar los rindes, encarecer los alimentos y tensionar la seguridad alimentaria global.

La crisis volvió a poner en evidencia la fuerte dependencia de la agricultura moderna de los fertilizantes sintéticos. Cerca de un tercio de la urea comercializada en el mundo proviene de la región del Golfo Pérsico, por lo que las interrupciones en el Estrecho de Ormuz generan preocupación entre productores de granos, oleaginosas y sistemas ganaderos de todo el planeta.

Para el agricultor inglés James Mills, la búsqueda de alternativas lo llevó a una fuente inesperada: el estiércol de pollo. Lo que durante años fue considerado un subproducto de bajo valor se convirtió en un recurso codiciado mientras miles de productores intentan asegurar nutrientes para sus cultivos antes de la próxima siembra.

"Todo el mundo está haciendo lo mismo, buscando alternativas", explicó Mills al describir cómo la demanda de estiércol avícola se disparó en las zonas rurales de Inglaterra.

Los precios de los fertilizantes se disparan y presionan a los productores

El impacto económico ya es evidente. Datos de mercado muestran que la urea egipcia aumentó más de 90% desde el inicio del conflicto, mientras que los precios de referencia en Nueva Orleans alcanzaron recientemente los 710 dólares por tonelada, el nivel más alto desde 2022.

La crisis de los fertilizantes obliga a los productores a apostar por estiércol ante la escalada de costos globales

A su vez, el Banco Mundial prevé que los precios de los fertilizantes aumenten cerca de 30% durante este año, profundizando los problemas de rentabilidad para los productores que ya enfrentan altos costos de insumos y mercados agrícolas volátiles.

Especialistas advierten que las decisiones de fertilización tomadas hoy podrían influir en los rindes incluso hasta 2027. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señaló que los efectos de las interrupciones en el suministro pueden extenderse durante varios ciclos productivos debido a la planificación anticipada que requiere la actividad agrícola.

Si la escasez persiste, podría producirse un efecto dominó sobre toda la cadena alimentaria, elevando los costos de producción de granos, alimentos balanceados y productos elaborados.

Los biofertilizantes ganan terreno en medio de la crisis

La situación también abrió una ventana de oportunidad para empresas especializadas en nutrición vegetal alternativa.

La startup francesa Toopi Organics registró un fuerte incremento en las ventas de productos elaborados a partir de orina humana, que es procesada para transformarse en insumos biológicos capaces de estimular el crecimiento de los cultivos. Según la compañía, la demanda creció alrededor de 25% desde finales de febrero.

Al mismo tiempo, aumenta el interés por biofertilizantes, microorganismos beneficiosos y bioestimulantes, tecnologías que ayudan a las plantas a mejorar la absorción de nutrientes y reducir la dependencia de fertilizantes químicos tradicionales.

La multinacional Syngenta informó un aumento en las consultas por productos biológicos, mientras que la estadounidense Holganix aseguró que su negocio se duplicó durante este año. En Tailandia, la empresa Living Roots incorporó personal para responder al creciente interés por este tipo de soluciones.

El impulso no proviene únicamente del mercado. La Unión Europea presentó recientemente una estrategia para fomentar fertilizantes de origen biológico y el uso de digestatos, residuos generados en plantas de biogás que pueden reutilizarse como fuente de nutrientes para la agricultura.

El ahorro de costos impulsa la adopción

Más allá de las cuestiones ambientales, la principal motivación continúa siendo económica.

Living Roots asegura que sus productos permiten reducir hasta 50% el uso de fertilizantes químicos, generando ahorros cercanos al 20% en costos de nutrición vegetal.

Por su parte, la compañía estadounidense Pivot Bio, respaldada por inversiones vinculadas a Bill Gates, redujo precios y lanzó programas que permiten a los agricultores fijar costos por períodos de hasta tres años.

Según la empresa, sus soluciones ofrecen actualmente ventajas de costo de hasta 65% frente a los fertilizantes convencionales en determinados mercados.

Las alternativas tradicionales también ganan atractivo. En el Reino Unido, el estiércol de pollo puede conseguirse por aproximadamente 10 libras esterlinas (13 dólares) por tonelada, aunque el transporte suele representar una parte importante del costo final.

Los desafíos que frenan una sustitución masiva

Pese al entusiasmo creciente, especialistas advierten que los productos biológicos y los fertilizantes orgánicos todavía no pueden reemplazar completamente a los fertilizantes sintéticos.

El contenido nutricional del estiércol puede variar significativamente según su origen, dificultando una dosificación precisa. Además, algunos productos biológicos presentan resultados inconsistentes debido a factores climáticos o de manejo que afectan el desempeño de los microorganismos.

Los antecedentes internacionales también generan cautela. La transición de Sri Lanka hacia fertilizantes orgánicos en 2021 provocó importantes caídas en la producción de arroz y té, convirtiéndose en un ejemplo de los riesgos asociados a un abandono acelerado de los fertilizantes convencionales.

La crisis de los fertilizantes obliga a los productores a apostar por estiércol ante la escalada de costos globales

La capacidad de producción representa otro desafío. Muchas empresas dedicadas a estas nuevas tecnologías enfrentan limitaciones para ampliar su oferta debido a restricciones de infraestructura y disponibilidad de materias primas.

Mientras tanto, los fertilizantes nitrogenados sintéticos continúan siendo la base de la productividad agrícola moderna. Elaborados principalmente a partir de gas natural, sostienen la producción mundial de alimentos desde hace décadas y siguen siendo difíciles de sustituir a gran escala.

La actual crisis de fertilizantes aceleró el interés por el estiércol, los productos derivados de la orina y los bioinsumos, pero también dejó al descubierto una realidad incómoda: alimentar al mundo con los niveles actuales de producción sigue dependiendo, en gran medida, de los fertilizantes sintéticos

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