El avance del etanol de maíz abre una nueva oportunidad para el sorgo en Brasil
Más resistente, con menores costos y ahora con mercado asegurado, el sorgo gana superficie en Brasil impulsado por la expansión de las plantas de etanol a base de cereales, especialmente en Matopiba y el Centro-Oeste.
El crecimiento de las plantas de etanol de maíz en Brasil está generando un efecto derrame sobre otros cultivos, y uno de los principales beneficiados es el sorgo. Tradicionalmente relegado por dificultades comerciales, el cereal comienza a posicionarse como una alternativa rentable y estratégica para los productores, gracias a su mayor resistencia climática y a la aparición de nuevos compradores industriales.
Un caso emblemático es el de Augusto José Montani, productor de São Desidério, que hace ocho años apostó por el sorgo en su establecimiento, en pleno oeste bahiano. Durante años, la principal traba fue la comercialización. Ese escenario cambió en 2025, cuando firmó un contrato con Inpasa, que utilizará el grano para abastecer su nueva planta de etanol a base de cereales en la región.
La llegada de Inpasa está actuando como catalizador del cultivo en Matopiba, la región que integra áreas de Maranhão, Tocantins, Piauí y Bahía, al garantizar un destino comercial estable para el sorgo, que complementará al maíz en la producción de etanol. A este movimiento se suma otra iniciativa industrial vinculada a la cooperativa Pindorama, en Coruripe (Alagoas), que también impulsa la siembra del cereal con el mismo fin.
Más superficie, menores costos y ventaja agronómica
De acuerdo con los últimos datos de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), se espera que la superficie sembrada con sorgo crezca un 10 % en la campaña 2025/26, hasta alcanzar 1,796 millones de hectáreas, luego de haber aumentado un 12 % en la temporada 2024/25. En solo dos campañas, el avance acumulado superaría las 300.000 hectáreas.
El crecimiento se observa en todas las regiones, pero se destaca el Centro-Oeste, donde ya operan varias plantas de etanol de maíz capaces de utilizar sorgo como materia prima alternativa. Allí, el área sembrada aumentaría en 118.000 hectáreas en dos años, seguida por el Sudeste (+108.000 ha) y el Nordeste (+69.000 ha).
Desde el punto de vista productivo, el sorgo ofrece ventajas claras frente al maíz. "Es un cultivo más robusto", resume Montani. Requiere aproximadamente la mitad de humedad, es menos susceptible a ataques de orugas y tolera mejor el estrés hídrico, un factor clave en regiones con inviernos secos.
En números, la diferencia es contundente: el costo de producción del sorgo ronda los R$ 3.000 por hectárea en secano y poco más de R$ 3.500 bajo riego, frente a R$ 7.000 a R$ 8.000 por hectárea en maíz. Con rindes de 100 a 120 sacos por hectárea, Montani obtiene ingresos de hasta R$ 6.000 por hectárea, con márgenes cercanos al 40 %, el doble de lo logrado con maíz en la última campaña.
En su establecimiento, el área sembrada con sorgo pasará de 1.500 a 4.500 hectáreas, ocupando zonas donde antes no se implantaba un cultivo de segunda tras la soja. "Donde no teníamos cultivo principal, ahora tenemos una alternativa rentable", resume.
El rol del etanol y el potencial regional
Desde el punto de vista industrial, el sorgo ofrece rendimientos equivalentes al maíz en la producción de etanol y DDG (granos secos de destilería), con la única limitación de no permitir la extracción de aceite. Hasta ahora, la escasez de compradores había sido el principal freno, según Frederico Botelho, investigador de Embrapa Maíz y Sorgo.
Con la puesta en marcha de la planta de Inpasa en Luís Eduardo Magalhães, prevista para el primer trimestre del año, el escenario cambió. La empresa ya comenzó a recibir lotes de sorgo en su estructura de acopio y también utiliza el cereal en su planta de Balsas, inaugurada en agosto. Desde la compañía destacan que el volumen procesado es significativo, aunque sin precisar cifras.
Para Botelho, el impacto será estructural: "Con la llegada de las industrias de etanol a Matopiba, el mercado se movió de tal manera que Bahía puede convertirse en el mayor productor de sorgo de Brasil en los próximos años". El investigador subraya que, en condiciones de estrés hídrico severo, el maíz puede perderse, mientras que el sorgo simplemente detiene su crecimiento y retoma cuando mejoran las condiciones.
Incluso en regiones más húmedas, como Paraná, donde la chicharrita del maíz genera fuertes pérdidas, el sorgo aparece como una alternativa, ya que la plaga no afecta su desarrollo ni su productividad. Si bien aún enfrenta desafíos en materia de control de malezas, ya existen tecnologías de mutación no transgénica que mejoran su tolerancia a herbicidas.
Con mercado, industria y números a favor, el sorgo deja de ser un cultivo marginal y comienza a ocupar un lugar estratégico en la nueva matriz de biocombustibles y producción agrícola de Brasil.

