Agricultura

Evidencia científica en cultivos: ensayos a campo confirman el potencial de biológicos en suelos salinos

Nuevos ensayos y estudios globales revelan cómo los tratamientos biológicos mejoran la germinación, el rendimiento y la resiliencia en condiciones de estrés salino.

Luis Ernesto Delgado
Redactor con base en EE.UU. que cubre mercados agrícolas, comercio agroalimentario y políticas públicas con foco internacional.

En 2025 y 2026, ensayos a campo y estudios científicos internacionales consolidaron evidencia sobre la eficacia de los tratamientos biológicos basados en microorganismos para mejorar el desempeño de cultivos en suelos afectados por salinidad. Los resultados muestran impactos medibles en germinación, desarrollo radicular y rendimiento, aportando validación técnica a tecnologías que ganan espacio en los sistemas productivos.

La salinidad constituye uno de los principales factores de limitación productiva a nivel global. Se estima que afecta aproximadamente el 33% de las tierras irrigadas y el 25% de la superficie agrícola mundial, con una tendencia creciente impulsada por el cambio climático, el uso intensivo del riego y la acumulación de sales en el perfil del suelo . Estas condiciones generan estrés osmótico e iónico, reduciendo la absorción de agua y nutrientes, y limitando el crecimiento de los cultivos.

Cultivo de maíz implantado en suelo salino con fuerte estrés hídrico, donde la estructura rajada evidencia limitaciones físicas y químicas, pero el manejo biológico favorece un crecimiento más uniforme y vigoroso.

Cultivo de maíz implantado en suelo salino con fuerte estrés hídrico, donde la estructura rajada evidencia limitaciones físicas y químicas, pero el manejo biológico favorece un crecimiento más uniforme y vigoroso.

Los ensayos comparativos realizados en trigo y maíz bajo condiciones de salinidad moderada y alta muestran diferencias consistentes entre tratamientos. La aplicación de microorganismos en semillas, particularmente mediante tecnologías de microencapsulación, permitió mejorar la supervivencia microbiana en almacenamiento en casi un 28% y aumentar la germinación hasta un 18,3% en condiciones de estrés . En otros estudios, la emergencia de plantas se incrementó hasta un 22,9% respecto a semillas no tratadas, evidenciando mejoras en la implantación del cultivo.

Estos resultados están asociados al efecto fisiológico de microorganismos como Bacillus y Trichoderma, que intervienen en procesos clave como la regulación del balance iónico, la producción de fitohormonas y la mejora de la arquitectura radicular. El desarrollo de sistemas radiculares más profundos y ramificados permite a las plantas acceder a zonas del suelo con menor concentración de sales y optimizar la absorción de agua.

A nivel productivo, los ensayos a campo también registraron mejoras significativas. En condiciones salinas, los cultivos tratados mostraron incrementos del 12,7% en el peso de grano y del 14,3% en el rendimiento total, en comparación con los controles sin tratamiento . Estos valores reflejan el impacto directo de los biológicos sobre la eficiencia del cultivo bajo estrés.

Los estudios también documentan efectos sobre la fisiología vegetal. Las plantas tratadas presentaron mayor contenido de clorofila, estabilidad de membranas celulares y actividad antioxidante, lo que contribuye a reducir el daño oxidativo asociado a la salinidad. Asimismo, se observaron incrementos en la concentración de hormonas de crecimiento como la auxina (IAA), superiores al 50%, vinculados a una mayor capacidad de desarrollo radicular y absorción de nutrientes.

En paralelo, los ensayos evidenciaron cambios en el entorno del suelo. La aplicación de tecnologías biológicas permitió reducir la conductividad eléctrica y el pH, mejorar la disponibilidad de fósforo y aumentar la diversidad microbiana en la rizosfera. En particular, se registraron aumentos del 34,9% en bacterias del género Bacillus y del 190,4% en hongos beneficiosos, lo que favorece un ambiente biológico más activo y funcional.

Lote de maíz en condiciones de salinidad y exceso hídrico en Chile, donde la tolerancia al estrés y el desarrollo radicular resultan determinantes para sostener el crecimiento y la productividad del cultivo.

Lote de maíz en condiciones de salinidad y exceso hídrico en Chile, donde la tolerancia al estrés y el desarrollo radicular resultan determinantes para sostener el crecimiento y la productividad del cultivo.

Los resultados también destacan la importancia de la formulación y el modo de aplicación. La entrega directa en semilla permite una colonización temprana durante las primeras semanas del cultivo, etapa crítica para la tolerancia al estrés. La combinación con otros insumos, como biofertilizantes o compuestos basados en aminoácidos, mostró efectos complementarios en la respuesta fisiológica de las plantas.

Si bien los ensayos confirman beneficios consistentes, los propios estudios establecen que estas tecnologías deben integrarse dentro de estrategias agronómicas más amplias, que incluyan manejo del riego, drenaje y corrección de suelos. En ese marco, los biológicos se posicionan como herramientas que mejoran la eficiencia del sistema productivo y la estabilidad del rendimiento en condiciones adversas.

La evidencia acumulada en ensayos a campo y estudios científicos respalda la incorporación de estas tecnologías en sistemas agrícolas de regiones afectadas por salinidad, con implicancias directas para la productividad y la sostenibilidad de los cultivos en América Latina.

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