México

El frío empieza a ordenar la campaña de trigo en Sinaloa

Tras un diciembre sin bajas térmicas, productores del Valle de El Carrizo ven en enero un alivio clave para el desarrollo del cereal.

AgroLatam
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El descenso de las temperaturas registrado en los primeros días de enero comienza a mejorar el panorama del trigo en el ciclo otoño-invierno 2025/26 en Sinaloa, luego de un diciembre atípico que había encendido alertas en la principal zona triguera del noroeste de México. La llegada tardía del frío había generado inquietud entre los productores, que ven en las horas de frío una condición determinante para que el cultivo exprese su potencial productivo.

Así lo explicó Baltazar Hernández Encinas, presidente de la Unión de Productores Agrícolas del Valle de El Carrizo, quien remarcó que el trigo requiere temperaturas mínimas sostenidas para asegurar tanto el rendimiento como la calidad del grano. "Las temperaturas óptimas se ubican entre 2 y 10 grados centígrados. Cuando ese rango no se cumple, el cultivo se resiente y el resultado final queda comprometido", señaló.

Durante diciembre, la ausencia de frío suficiente alteró el ritmo esperado del desarrollo vegetativo, un factor que preocupa especialmente en esquemas productivos intensivos y bajo riego como los del norte de Sinaloa. Según los productores, el exceso de calor acelera determinadas fases fenológicas, reduce el tiempo efectivo de llenado de grano y incrementa el consumo de agua, elevando los costos operativos en un contexto ya exigente para el productor.

A esto se sumó un mayor riesgo sanitario. Las temperaturas elevadas favorecen la presencia de plagas y enfermedades, lo que obliga a reforzar controles y ajustes de manejo. "Venimos de semanas complicadas, con calor fuera de lo normal para esta época. Eso no es bueno para el trigo y nos tenía en alerta", admitió Hernández Encinas.

El cambio de tendencia observado en enero, con el ingreso de aire frío asociado al avance de frentes invernales desde el Pacífico, renueva las expectativas. Para el sector, no se trata solo de un alivio climático puntual, sino de una condición que permite reordenar el manejo agronómico, estabilizar el consumo hídrico y reducir la presión de plagas en etapas sensibles del cultivo.

De cara a las próximas semanas, los productores siguen de cerca los pronósticos climáticos, con especial atención a la influencia del frente frío número 27, que podría consolidar el descenso térmico en la región. "Para el trigo, el frío no es un problema, es una necesidad. Sin frío, directamente no hay producción", enfatizó el dirigente.

El comportamiento del clima durante enero y febrero será clave para definir el techo productivo de la campaña. En una región donde el trigo cumple un rol central en la rotación agrícola, aporta estabilidad a los sistemas bajo riego y sostiene empleo e ingresos locales, cada grado de temperatura cuenta.

Con el frío finalmente presente, el trigo sinaloense gana margen para recuperar su curso, mejorar las perspectivas de rinde y sostener la calidad del grano de cara a la cosecha. Aunque persisten desafíos, el cambio climático de las últimas semanas devuelve al productor una dosis de previsibilidad, un factor tan valioso como escaso en la agricultura actual.

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