Innovación agrícola

El cultivo que ayuda a combatir plagas y también atrae turistas en Honduras

El girasol se posiciona como herramienta para reducir agroquímicos en hortalizas de exportación, mientras algunos productores descubren su potencial turístico y productivo.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El girasol está encontrando nuevos espacios dentro de la agricultura hondureña. Aunque tradicionalmente no figura entre los principales cultivos comerciales del país, su utilización como herramienta para el manejo integrado de plagas en hortalizas de exportación y su creciente atractivo turístico han despertado el interés de productores, investigadores y emprendedores rurales. La experiencia desarrollada en los últimos años demuestra que esta planta puede aportar beneficios productivos, ambientales e incluso económicos más allá de la venta de flores.

La incorporación del girasol comenzó a ganar relevancia cuando la Fundación Hondureña de Investigación Agrícola (FHIA) impulsó la distribución de semillas entre productores de tomate, cebolla, chile y berenjena china en el valle de Comayagua, una de las principales zonas hortícolas del país.

El objetivo era ofrecer una alternativa que ayudara a disminuir la presión de plagas como trips, mosca blanca y áfidos, reduciendo la dependencia de insecticidas químicos en cultivos destinados a mercados exigentes como Estados Unidos y Europa.

Una herramienta para producir con menos agroquímicos

La iniciativa surgió en respuesta a las crecientes exigencias internacionales en materia de residuos químicos y sostenibilidad. Los compradores de hortalizas demandan sistemas de producción cada vez más eficientes y compatibles con prácticas agrícolas responsables.

Según técnicos de la FHIA, los girasoles funcionan como plantas atractoras para insectos benéficos y ayudan a mejorar las estrategias de manejo integrado de plagas. Esto permite disminuir aplicaciones químicas y fortalecer los programas de control biológico en las explotaciones hortícolas.

El cultivo que ayuda a combatir plagas y también atrae turistas en Honduras

Los beneficios no terminan allí. El cultivo también aporta ventajas agronómicas importantes. Sus raíces profundas contribuyen a mejorar la estructura del suelo, favorecen la infiltración de agua y ayudan a interrumpir ciclos de enfermedades que afectan a cultivos como tomate, chile, melón y pepino.

Investigaciones desarrolladas por la Escuela Agrícola Panamericana Zamorano señalan que varias regiones hondureñas presentan condiciones climáticas favorables para el desarrollo del girasol, especialmente en zonas con temperaturas promedio entre 24 y 30 grados centígrados.

Además, los estudios indican que la especie puede utilizarse como fuente de forraje debido a su buen rendimiento y valor nutricional para la alimentación animal.

Del campo a las redes sociales: el auge turístico del girasol

Mientras el desarrollo industrial del cultivo aún es limitado en Honduras, el girasol ha encontrado una oportunidad inesperada en el turismo rural.

Tras la pandemia, varias iniciativas comenzaron a utilizar extensiones de girasoles como atractivo para visitantes interesados en actividades recreativas y fotografía al aire libre.

Uno de los casos más conocidos es el de El Paseo de los Girasoles, ubicado en La Estanzuela, cerca de Copán Ruinas. El emprendimiento fue desarrollado con fines turísticos y rápidamente se convirtió en un punto de interés para viajeros nacionales y extranjeros.

El cultivo que ayuda a combatir plagas y también atrae turistas en Honduras

Experiencias similares surgieron en Comayagua. La finca Terrapez, dedicada originalmente a la producción de tilapia y actividades recreativas, incorporó plantaciones de girasol para complementar su oferta turística.

Según sus responsables, los campos floridos se transformaron en uno de los espacios más visitados por quienes buscaban realizar fotografías y contenido para redes sociales.

Aunque actualmente el establecimiento avanza en la construcción de nuevas instalaciones turísticas, sus propietarios anticipan que volverán a sembrar girasol una vez finalicen las obras.

Para los especialistas, el potencial del cultivo todavía está lejos de agotarse. Honduras cuenta con condiciones favorables para explorar nuevas alternativas de producción de semillas, forraje y otros usos industriales. Sin embargo, por ahora, el girasol sigue destacándose por una doble función poco habitual: ayudar a los agricultores a producir de forma más sostenible y, al mismo tiempo, convertirse en un atractivo capaz de atraer visitantes al campo.

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