Uruguay

Girasol: la cosecha empieza en el norte y se acelera desde febrero

Con rindes iniciales de hasta 3.000 kg/ha y expectativas altas en aceite, el cultivo muestra un buen desempeño en las siembras tempranas. El grueso del área entrará a trilla a partir de la primera quincena de febrero.

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La cosecha de girasol comenzó de manera incipiente en el norte del país, impulsada por los primeros lotes correspondientes a siembras tempranas, mientras que el grueso del área sembrada ingresará a trilla a partir de mediados de febrero. Así lo señaló Pablo Leiva, responsable de desarrollo de Yalfín, al analizar el avance del cultivo y las perspectivas productivas de la campaña.

Los primeros trabajos se concentran en chacras implantadas hacia el 20 de septiembre, que ya fueron cosechadas tras la aplicación de desecantes. En estos lotes iniciales, los rendimientos se ubicaron en torno a los 2.400 kilos por hectárea, aunque en algunos casos alcanzaron los 3.000 kg/ha, reflejando un muy buen comportamiento bajo condiciones favorables en las etapas tempranas del cultivo.

En cuanto al contenido de aceite, aún no hay datos definitivos, pero los primeros muestreos resultaron alentadores. Un análisis preliminar arrojó valores cercanos al 55%, un nivel elevado que refuerza las expectativas de un buen resultado final en este indicador clave para la rentabilidad del cultivo.

De acuerdo con Leiva, la mayor parte del área sembrada comenzará a cosecharse a partir de la primera quincena de febrero, con un adelantamiento del ciclo respecto a campañas anteriores. Este escenario explica que muchos productores ya estén evaluando el momento óptimo para avanzar con el desecado y ordenar la logística de cosecha.

El desempeño del girasol muestra diferencias según la fecha de siembra y la disponibilidad hídrica. Si bien se trata de un cultivo rústico en términos de requerimientos de agua, hubo zonas que atravesaron déficits hídricos durante el período crítico. En ese contexto, las siembras realizadas entre fines de septiembre y comienzos de octubre -que concentran una porción significativa del área total- presentan un panorama muy favorable, mientras que los lotes implantados más entrado noviembre enfrentaron mayores limitantes por falta de agua.

En esta campaña, el área sembrada se estima en unas 30.000 hectáreas, lo que marca un crecimiento relevante frente a los últimos años y confirma el regreso del cultivo a los planteos agrícolas. Además, el girasol dejó de estar concentrado en una única región: junto al norte, se consolida una superficie creciente en el sur del país, lo que permitirá generar más información sobre su comportamiento en distintos ambientes productivos.

Desde el punto de vista comercial, el cultivo vuelve a captar el interés de los productores. El precio del girasol se ubica actualmente en torno a US$ 496 por tonelada en el mercado local, sin considerar bonificaciones. Con un contenido de aceite estimado en 52%, considerado alcanzable en esta campaña, la bonificación ronda el 20%, llevando el valor final a niveles cercanos a US$ 600 por tonelada. El componente aceite aparece así como un factor decisivo en la ecuación económica.

En el plano sanitario, el cultivo mostró un comportamiento sólido. En las siembras tempranas se observa una buena cantidad de hojas verdes, por lo que no se espera respuesta significativa a aplicaciones de fungicidas en la mayoría de los casos. Tampoco se registraron problemas relevantes de plagas que justifiquen tratamientos insecticidas.

Respecto al manejo de cosecha, el uso de desecantes continúa generando consultas entre los productores. Desde el punto de vista técnico, la recomendación es avanzar con esta práctica, ya que permite ganar tiempo, reducir pérdidas y mejorar la calidad del material cosechado. El momento óptimo de aplicación surge de combinar la fecha de siembra, el conocimiento del ciclo del cultivo, la observación visual del capítulo -que debe mostrar un color amarillo con brácteas más necrosadas- y, cuando es posible, el análisis de humedad del grano. Un rango de 30% a 35% de humedad aparece como el punto de referencia para definir el desecado.

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