Guárico encara una campaña insuficiente de maíz y advierten mayor dependencia de importaciones
La región llanera apenas cubrirá una fracción del maíz blanco necesario para harina precocida, pese al aumento de superficie sembrada.
La cosecha de maíz en Guárico, uno de los estados productores más importantes de Venezuela, avanza con resultados que prenden nuevas alarmas. Aunque la superficie sembrada aumentó respecto al año pasado, las cifras siguen muy lejos de los niveles históricos y solo permitirán cubrir alrededor del 20% de la demanda nacional de maíz blanco, indispensable para producir la harina precocida, alimento fundamental en la dieta venezolana.
La Asociación de Productores y Lecheros del estado Guárico (Aprolegua) informó que la siembra alcanzó unas 145.000 hectáreas en el ciclo 2025, por encima de las 125.000 registradas el año anterior. Sin embargo, esta expansión no es suficiente para abastecer al país. Los números muestran una caída estructural que viene arrastrándose desde hace años.
El directivo de Aprolegua, Rafael Meza, recordó que la región llegó a sembrar en otros tiempos unas 400.000 hectáreas de maíz, además de 300.000 de sorgo y más de 70.000 hectáreas de arroz en zonas como Calabozo. Hoy, esa capacidad se encuentra reducida de manera drástica. "Este año tenemos 145 mil hectáreas de maíz, arroz apenas llega a 45 mil, y sorgo es cero", señaló.
Aunque la campaña 2025 es considerada "buena" por los productores en términos de rendimiento por hectárea, los volúmenes totales siguen siendo insuficientes para cubrir las necesidades venezolanas, especialmente en maíz blanco, materia prima esencial para la harina precocida.
una producción que no cubre la demanda de maíz blanco
Meza detalló que la superficie sembrada se dividió en 60% maíz amarillo y 40% maíz blanco. Esta proporción afecta directamente a la industria de alimentos, que requiere una gran disponibilidad del grano para la elaboración de la harina precocida utilizada en las arepas.
"El país necesita un millón 200 mil toneladas de maíz blanco para abastecer la harina precocida. En el mejor de los casos, este año vamos a arrimar apenas un poco más de 320 mil toneladas", explicó. Esta brecha obliga a las industrias a importar el rubro para sostener la demanda interna, lo que incrementa costos y genera dependencia externa.
El panorama se complica aún más por la presencia de unidades de producción desocupadas o destinadas a la cría de ganado, lo que disminuye la superficie agrícola disponible. Las dificultades estructurales del campo venezolano siguen golpeando la capacidad productiva del estado.
Productores señalan que, a pesar del rendimiento relativamente favorable, la falta de políticas de financiamiento, el deterioro de la maquinaria y los problemas recurrentes para adquirir insumos y combustible continúan limitando la recuperación agrícola. La ausencia de créditos -tanto de banca pública como privada- impide ampliar áreas sembradas o mejorar la tecnología en campo.
discrepancias con cifras oficiales y expectativas para el ciclo
El Ministerio para la Agricultura Productiva y Tierras informó en septiembre que el país alcanzó 347.489 hectáreas sembradas de maíz y arroz, de las cuales 194.352 hectáreas corresponden a maíz amarillo y 153.137 a maíz blanco, distribuidas principalmente en Guárico, Portuguesa, Barinas, Bolívar, Monagas y Anzoátegui.
Entre esos números, el Gobierno estima que solo en Guárico podrían cosecharse más de 170.000 hectáreas de maíz durante el ciclo invierno 2025. No obstante, las cifras aportadas por Aprolegua -y contrastadas por productores locales- muestran una realidad productiva mucho más limitada.
La brecha entre los datos oficiales y las estimaciones del gremio profundiza el debate sobre la capacidad real del país para alcanzar la autosuficiencia en maíz blanco. Con una producción que apenas cubre una quinta parte de lo que requiere la industria, la dependencia de importaciones continuará marcando el panorama agrícola en Venezuela.
Mientras tanto, los productores insisten en que la solución pasa por recuperar acceso al financiamiento, modernizar maquinaria, mejorar la disponibilidad de insumos y estabilizar el suministro de combustible. Sin estos elementos, advierten, la recuperación de la producción de maíz -especialmente el blanco- seguirá siendo parcial.
Guárico, históricamente uno de los pulmones agrícolas de los llanos centrales, enfrenta así un cierre de temporada que evidencia tanto el esfuerzo de los productores como las profundas limitaciones que persisten en el campo venezolano. Las próximas campañas dependerán de si se logra revertir esta tendencia y reconstruir la capacidad productiva perdida desde los años de mayor expansión agrícola.

