México

Una temporada hortícola bajo presión en Guasave: menos siembra y plagas más agresivas

Productores advierten un ciclo débil desde el inicio y temen que los rendimientos no alcancen lo necesario

AgroLatam
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La horticultura de Guasave avanza hacia el cierre del año con un escenario que inquieta a los productores del valle. Lo que tradicionalmente es un periodo de fuerte actividad comenzó con una superficie sembrada mucho menor y con la presencia de plagas más agresivas, factores que ya condicionan el desarrollo de la temporada. Aunque la demanda y los precios no muestran sobresaltos, el ánimo en las zonas productivas es de prudencia y, en algunos casos, de resignación.

De acuerdo con Arnoldo Armenta Morales, presidente del Módulo de Riego Petatlán, la baja implantación de cultivos responde a una mezcla de factores económicos y productivos acumulados desde el ciclo anterior. El año pasado, explicó, muchos agricultores quedaron con deudas y sin utilidades, lo que derivó en una reducción drástica de la apuesta por cultivos que requieren inversiones más altas, como chile, tomate y otras hortalizas de ciclo intensivo.

En el área que administra el módulo, la siembra de legumbres no supera las 100 hectáreas, una cifra que marca un retroceso significativo para una región acostumbrada a iniciar diciembre con superficies más robustas. Recorriendo los ejidos, es evidente la ausencia de cuadros productivos y la decisión de varios agricultores de limitar la inversión o dejar tierra en descanso.

Armenta Morales señaló que este repliegue productivo no obedece solo a cuestiones económicas. Aunque las lluvias del verano fueron más que suficientes, la presencia de plagas tempranas, especialmente en tomatillo, cambió la percepción de riesgo. La intensidad de los ataques superó la habitual para estas fechas y dejó parcelas enteras con daños severos, incluso en lugares donde el manejo técnico es riguroso.

La preocupación no se limita al tomatillo. Ingenieros de campo de la zona aseguran que el comportamiento de las plagas "vino adelantado", lo que obligó a reforzar aplicaciones y elevar costos en un ciclo que ya arrancaba tensionado por la falta de liquidez. Algunos comparan lo ocurrido con años de lluvias abundantes en los que también proliferaron especies que prosperan en condiciones de humedad y altas temperaturas, aunque en esta ocasión la agresividad fue mayor.

Pese a las dificultades, el dirigente del módulo evita caer en el pesimismo. Asegura que los cultivos que lograron establecerse se encuentran en buen estado y que, de mantenerse la estabilidad climática y los precios actuales, la temporada podría cerrar con números moderados. "El ciclo puede mejorar si no cambian las condiciones", expresó, remarcando que el desafío inmediato es evitar nuevas pérdidas que comprometan la capacidad productiva del próximo año.

En otros módulos del valle, la situación es similar. Predomina la cautela, y muchos productores decidieron priorizar cultivos de menor costo o diferir la siembra. La reducción de hectáreas, combinada con los daños por plagas, podría reflejarse en menores volúmenes disponibles para el mercado nacional e internacional durante los primeros meses de 2025.

La incertidumbre domina la conversación entre los agricultores: algunos esperan que el comportamiento del clima les permita recuperar parte del atraso, mientras que otros ya dan por hecho que la temporada será más corta y menos rentable. Lo que sí parece claro es que el valle de Guasave enfrenta un ciclo que obliga a replantear estrategias, reforzar monitoreos y ajustar inversiones en medio de un escenario económico exigente.

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