Guatemala concreta su primera venta de bonos de carbono y abre una nueva vía de ingresos verdes
El país recibió US$ 22,6 millones por certificar la reducción de emisiones y posiciona a la agroforestería y la conservación como motores económicos.
Guatemala dio un paso histórico en el acceso al financiamiento climático internacional al concretar su primera venta de bonos de carbono, por la que recibió US$ 22,6 millones. El pago se realizó luego de certificar la reducción de 4,8 millones de toneladas de dióxido de carbono, en el marco de un programa nacional orientado a la conservación y el manejo sostenible de los bosques.
La operación se canalizó a través del Programa de Reducción de Emisiones, una iniciativa que demandó más de dos décadas de trabajo técnico e institucional y que permite al país acceder a pagos por resultados ambientales verificados. Se trata de un hito que fortalece la credibilidad del sistema forestal y abre una nueva fuente de ingresos vinculada a la acción climática.
El desembolso, equivalente a 175,4 millones de quetzales, será distribuido entre 1.015 proyectos de conservación forestal, incluyendo concesiones comunitarias, esquemas de manejo sostenible, iniciativas de reforestación y sistemas agroforestales. El impacto se concentra especialmente en zonas rurales, donde la protección de los bosques se integra con actividades productivas.
Los recursos también alcanzan a pequeños productores, cooperativas, comunidades locales y gobiernos municipales, bajo un enfoque inclusivo que reconoce el rol de las familias rurales en la protección del territorio. Este modelo busca combinar conservación ambiental con generación de ingresos y estabilidad económica a nivel local.
De acuerdo con datos oficiales, el programa ya permitió generar alrededor de 50.000 empleos, vinculando la gestión forestal con oportunidades económicas y fortaleciendo el desarrollo rural. La experiencia demuestra que los mercados de carbono pueden convertirse en una herramienta concreta para sostener la producción y la conservación en simultáneo.
A futuro, el programa contempla una meta de hasta 10,5 millones de toneladas de CO reducidas, lo que habilitaría pagos adicionales por hasta US$ 52 millones, en función de los resultados que se certifiquen en las próximas etapas. Esto posiciona al país dentro de un grupo reducido de economías de América Latina que ya acceden a financiamiento climático basado en desempeño.
Con esta primera venta, Guatemala consolida un esquema que articula agro, ambiente y economía, en un contexto internacional donde la sostenibilidad, la trazabilidad y la reducción efectiva de emisiones son cada vez más determinantes para el acceso a mercados y recursos.

